{"id":3308,"date":"2015-04-02T00:00:10","date_gmt":"2015-04-01T23:00:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.francescmarcalvaro.cat\/?p=3308"},"modified":"2015-04-02T00:00:10","modified_gmt":"2015-04-01T23:00:10","slug":"provincia-endins","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/2015\/04\/02\/provincia-endins\/","title":{"rendered":"Prov\u00edncia endins"},"content":{"rendered":"<p>\t\t\t\t<\/p>\n<p>Asuntos personales me han llevado lejos de Barcelona y de Madrid, a un lugar que podemos definir como \u00abla provincia\u00bb. Espa\u00f1a se puede entender desde la capital del Reino o desde los territorios d\u00f3nde la vida p\u00fablica es una mezcla de referentes madrile\u00f1os y lealtades provinciales. Aunque las autonom\u00edas generaron por todas partes una red nueva de poder, s\u00edmbolos y favores, resulta evidente que las viejas plantillas provinciales no han desaparecido y, en muchos casos, siguen definiendo los intereses, las prioridades y las luchas por el control institucional y las influencias civiles. La provincia -modernizada y pasada por los fondos europeos- es hoy el eje de Espa\u00f1a como lo era antes.<\/p>\n<p>Pronto, en mayo, estas provincias hablar\u00e1n en las urnas. Adem\u00e1s de escoger alcaldes y concejales, elegir\u00e1n a los gobernantes auton\u00f3micos. Ser\u00e1 el momento de comprobar si el bipartidismo sufre o no un mal incurable y tambi\u00e9n se podr\u00e1 medir si lo que se ha etiquetado como crisis del r\u00e9gimen de 1978 es tan profunda y aguda como se dice. Hablando con la ciudadan\u00eda y sin ninguna voluntad estad\u00edstica, el viajero comprueba tres cosas que no son secundarias: el tiempo de la pol\u00edtica provincial tiene poco que ver con las ansiedades madrile\u00f1as; las expectativas de la supuesta nueva pol\u00edtica se viven con un escepticismo considerable; y los conceptos de corrupci\u00f3n y regeneraci\u00f3n pierden solemnidad y ganan fatalismo. Mirando con microscopio, los fallos humanos del sistema democr\u00e1tico generan, tal vez, m\u00e1s fatiga que indignaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la provincia, la marca de los grandes partidos es menor que la personalidad de sus representantes. Es la persona el elemento determinante en el reparto del juego pol\u00edtico y en la creaci\u00f3n de las complicidades necesarias para impulsar proyectos. No obstante, ser\u00eda incorrecto afirmar que las cl\u00e1sicas fronteras entre derecha e izquierda han sido superadas en beneficio de una salsa posmoderna de indefiniciones intercambiables. La huella de la guerra civil y el franquismo opera, en este espacio, como un elemento vertebrador de afinidades, con m\u00e1s fuerza de lo que se quiere admitir y de lo que la correcci\u00f3n pol\u00edtica autoriza a subrayar. La memoria del conflicto tiene un papel impl\u00edcito en la pol\u00edtica provincial, lo cual no significa que las viejas trincheras sean habitables, pero introduce una rectificaci\u00f3n suave sobre las mec\u00e1nicas generales que habr\u00edan fabricado los consensos de la transici\u00f3n con respecto a los imaginarios que impactan en el voto. Ni reconciliaci\u00f3n ni herida abierta, en un punto intermedio -\u00bfindoloro?- d\u00f3nde ciertos episodios pesan y no se dice o quiz\u00e1s sirven para marcar vac\u00edos que, con el tiempo, se van calcificando.<\/p>\n<p>El paisaje de la provincia recuerda al visitante que la inmigraci\u00f3n, el turismo, la burbuja inmobiliaria, el paro y un crecimiento muy r\u00e1pido han convertido a los pol\u00edticos m\u00e1s cercanos en gestores de un futuro que no se deja reducir a la narrativa t\u00edpica del que necesita votos. En el local de Caritas de un pueblo perdido en lo m\u00e1s profundo de la provincia, hay conversaciones que nunca aparecen en los medios, observaciones que no se quieren repetir ante c\u00e1mara. En una localidad mediana, el Ayuntamiento aparece como el edificio m\u00e1s nuevo y m\u00e1s moderno, rodeado de casas sencillas y pisos bajos; las dependencias municipales son como un monumento a un futuro m\u00edtico que deb\u00eda llegar con m\u00e1s facilidad y alegr\u00eda de lo que ha sido. En un bar de comidas caseras, al mediod\u00eda, los clientes miran las noticias de una cadena privada que explica las \u00faltimas novedades sobre B\u00e1rcenas. En un restaurante s\u00f3lo para turistas al lado de un campo de golf, la provincia se convierte en un no lugar detr\u00e1s de la ventana, un planeta perdido.<\/p>\n<p>Los diarios provinciales no hablan mucho de Madrid. Hacen menci\u00f3n -breve- de lo que pasa en Catalunya. Lo que llena las p\u00e1ginas es el hervor electoral de la zona y las tradiciones de la Semana Santa. El tono es bastante tranquilo, no hay dramatismos. La vida pol\u00edtica del Reino, observada desde estas latitudes, aparece como un cuadro con m\u00e1s inercias y monoton\u00eda que descalabros y sustos. Los nombres de Iglesias y Rivera llegan con sordina como lo hacen los de Rajoy y S\u00e1nchez. Me costar\u00eda decir si el personal est\u00e1 muy o poco cabreado, las discusiones generales sobre Espa\u00f1a no acabaran de aterrizar en estas calles y plazas, como si la gente hubiera desconectado -\u00bfpreventivamente?- de lo que los grandes altavoces difunden.<\/p>\n<p>Las Espa\u00f1as. Las provincias. Las ocasiones perdidas. Gente que se march\u00f3 y trabajadores que han llegado de Am\u00e9rica y \u00c1frica para hacer los trabajos que nadie quiere. El viajero pasa por lugares donde el tiempo es espeso pero todo funciona con eficacia de diesel. Las violencias de anta\u00f1o han desaparecido y las leyendas remotas son tapadas por el ruido de las redes sociales. En tiempos de la postguerra, todo esto era un hoyo olvidado por Madrid; la miseria era tan obstinada que la pobreza parec\u00eda un ascenso social y muchos se marchaban sin mirar atr\u00e1s. Llegan hoy importantes inversiones extranjeras a la zona y, desde hace tres d\u00e9cadas, hay una nueva clase media que recuerda todav\u00eda a unos padres y abuelos que no ten\u00edan nada y que hab\u00edan sido excluidos autom\u00e1ticamente de cualquier sue\u00f1o. Habr\u00e1 que leer bien los votos de la provincia.<\/p>\n<p>\t\t<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Asuntos personales me han llevado lejos de Barcelona y de Madrid, a un lugar que podemos definir como \u00abla provincia\u00bb. Espa\u00f1a se puede entender desde la capital del Reino o&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[6,11,7],"tags":[3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3308"}],"collection":[{"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3308"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3308\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3308"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3308"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3308"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}