{"id":3880,"date":"2016-04-21T04:00:19","date_gmt":"2016-04-21T03:00:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.francescmarcalvaro.cat\/?p=3880"},"modified":"2016-04-21T04:00:19","modified_gmt":"2016-04-21T03:00:19","slug":"el-darrer-semprun","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/2016\/04\/21\/el-darrer-semprun\/","title":{"rendered":"El darrer Sempr\u00fan"},"content":{"rendered":"<p>\t\t\t\tHay que volver siempre a Jorge Sempr\u00fan. Tambi\u00e9n cuando todo apremia y cuando nada pesa. Leo el \u00faltimo libro del gran escritor europeo -publicado p\u00f3stumamente- y lo celebro como si fuera el descubrimiento de una voz nueva, a pesar de que todos los libros de Sempr\u00fan son el mismo libro, que, a su vez, constituye una exploraci\u00f3n inagotable de una vida de la que emergen infinitas historias. En <em>Ejercicios de supervivencia<\/em>, Sempr\u00fan aborda -rode\u00e1ndolo con la elegancia marca de la casa- el episodio de su tortura a manos de la Gestapo, antes de la deportaci\u00f3n al campo nazi de Buchenwald.<\/p>\n<p>Uno. Dejar lo vivido en lo esencial, escribir s\u00f3lo lo necesario. Sempr\u00fan parte la piedra, una vez m\u00e1s: \u00abMi experiencia personal me ense\u00f1a que no ser\u00e1 la v\u00edctima sino el verdugo -si \u00e9ste se salva, sobrevive en una existencia posterior, aun an\u00f3nima y aparentemente apacible- quien no se sentir\u00e1 m\u00e1s en su casa en el mundo, por m\u00e1s que diga, por m\u00e1s que finja. La v\u00edctima, por el contrario, y no s\u00f3lo si sobrevive a la tortura, incluso durante \u00e9sta, en todos los intersticios de tregua bienvenida, aunque ef\u00edmera, la v\u00edctima aferrada a su silencio ve multiplicarse sus v\u00ednculos con el mundo, ve arraigar, ramificarse, proliferar las razones de sentirse-en-casa en el mundo\u00bb. Antes, el autor ha dejado claro el per\u00edmetro de este conocimiento tan especial: \u00abEn Auxerre tuve la sensaci\u00f3n, retrospectivamente, de no haber tenido nunca cuerpo. como si me encarnase en el dolor, como si \u00e9ste me hiciese descubrir al mismo tiempo que mi cuerpo su fragilidad, sus miserias su finitud. Sent\u00ed tanto mi cuerpo que \u00e9ste se convirti\u00f3, en cierto modo, en una entidad separada, quiz\u00e1 aut\u00f3noma -peligrosamente aut\u00f3noma-, como un ser distinto\u00bb. Un cuerpo de apenas diecinueve a\u00f1os.<\/p>\n<p>Dos. El deber y no el hero\u00edsmo, todo en min\u00fascula. Sempr\u00fan detesta la trompeter\u00eda, el teatro \u00e9pico. Toma el tiempo y lo dobla sin romperlo, varias veces, sin crear el relicario previsible con esos fragmentos de memoria cortante que acaban pulidos en sus manos. En su \u00faltimo libro, el autor cuelga un letrero de aviso para navegantes, a prop\u00f3sito de la escena -narrada ya en <em>La escritura o la vida<\/em>&#8211; en que los soldados estadounidenses dan con los prisioneros que se han liberado a s\u00ed mismos, tras la huida de los SS de Buchenwald: \u00abY es precisamente la intrusi\u00f3n de la realidad lo que resulta tan novelesco en el informe de los dos americanos. Yo soy la realidad, \u00a1imag\u00ednense! Tengo veinte a\u00f1os, la muerte comienza a alejarse de m\u00ed\u00bb. La realidad de una biograf\u00eda que imita los alardes de la ficci\u00f3n para entrar por la puerta de atr\u00e1s de la verdad, sin que el testimonio se convierta en vigilante de una novela que da a lo hist\u00f3rico la densidad de lo intemporal, porque burla -siempre apurando en las curvas- las trampas de la memoria.<\/p>\n<p>Tres. Empec\u00e9 a dar clases de Periodismo cuando se public\u00f3 <em>La escritura o la vida<\/em>, hace de eso algo m\u00e1s de veinte a\u00f1os. Se trata de un t\u00edtulo al que debo muchas cosas y me conecta con algunos rostros. Los entusiastas que estuvimos en la puesta en marcha de la Facultat de Comunicaci\u00f3 Blanquerna de la Universitat Ramon Llull adoptamos ese libro de Sempr\u00fan como una ense\u00f1a y lo dimos a leer a unos estudiantes -hoy profesionales en diversos medios- que as\u00ed descubr\u00edan, a la vez, el reto de explicar los hechos y la p\u00e1gina m\u00e1s oscura de la Europa del siglo XX. Cre\u00edamos que el texto del veterano militante era una lecci\u00f3n magistral sobre lo que hay m\u00e1s all\u00e1 y m\u00e1s ac\u00e1 de la noticia, sobre los l\u00edmites del lenguaje como herramienta para atrapar lo que sucede. Asimismo, cuando s\u00f3lo llev\u00e1bamos tres cursos en marcha, tuvimos la enorme suerte de que Sempr\u00fan aceptara dar una conferencia en nuestras aulas. Lo present\u00f3 el amigo y colega Oriol Izquierdo, que se refiri\u00f3 a las lenguas como las verdaderas patrias de todos los escritores, algo que la prosa francesa de Sempr\u00fan ilustra perfectamente. Ver a esos j\u00f3venes de la post-transici\u00f3n escuchando a Sempr\u00fan fue un viaje inesperado. A una pregunta sobre la actualidad de aquel entonces, el literato y activista se limit\u00f3 a responder: \u00abEs espuma del tiempo\u00bb. Acert\u00f3, por supuesto.<\/p>\n<p>Cuatro. En <em>La escritura o la vida<\/em>, el narrador se refiere -brevemente- a las torturas de la Gestapo que constituyen el motor de su t\u00edtulo p\u00f3stumo: \u00abLos esbirros de Haas, el jefe de la Gestapo local, me colgaban en el aire, con los brazos estirados hacia atr\u00e1s y las manos sujetas en la espalda por unas esposas. Me sumerg\u00edan la cabeza en el agua de la ba\u00f1era, que ensuciaban deliberadamente con desperdicios y excrementos\u00bb. Una idea me persigue ahora: los torturadores de aquel miembro de la resistencia no sab\u00edan que estaban torturando a un hombre que, muchas d\u00e9cadas despu\u00e9s, se convertir\u00eda en Jorge Sempr\u00fan, el c\u00e9lebre escritor que aborda ese momento como un entom\u00f3logo de s\u00ed mismo, sin rencor ni resentimiento, sin gesticulaci\u00f3n moral alguna, con la curiosidad de quien vuelve a un paisaje de la infancia. El torturador nunca sospech\u00f3 que aquel acto execrable fundaba el relato que hoy nos ilumina.\t\t<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay que volver siempre a Jorge Sempr\u00fan. Tambi\u00e9n cuando todo apremia y cuando nada pesa. 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