{"id":4277,"date":"2017-02-02T00:00:56","date_gmt":"2017-02-01T23:00:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.francescmarcalvaro.cat\/?p=4277"},"modified":"2017-02-02T00:00:56","modified_gmt":"2017-02-01T23:00:56","slug":"liders-davant-la-boira","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/2017\/02\/02\/liders-davant-la-boira\/","title":{"rendered":"L\u00edders davant la boira"},"content":{"rendered":"<p>\t\t\t\t<\/p>\n<p class=\"p@2\">Una de las mejores series televisivas sobre pol\u00edtica que ahora se pueden ver es <i>The crown <\/i>(Netflix, 2016), creada por Peter Morgan, con un cuidado extraordinario por los detalles. El hilo conductor es el reinado de Isabel II y, a partir de esta peripecia, asistimos a una disecci\u00f3n sutil \u2013inteligente, sugerente\u2013 de la complejidad pol\u00edtica y humana de una democracia moderna. Los poderes y sus servidores son observados como si fueran insectos que se mueven por su h\u00e1bitat, con distancia cr\u00edtica y compasi\u00f3n. La primera temporada narra los tiempos de aprendizaje en el trono de la actual reina de Inglaterra, y uno de sus ejes es la complicada relaci\u00f3n de la joven monarca con el primer ministro, un Winston Churchill crepuscular y al mismo tiempo combativo contra su decadencia y sus enemigos, sobre todo los de su propio partido y gobierno. Es de justicia remarcar la interpretaci\u00f3n que hace John Lithgow del hist\u00f3rico pol\u00edtico conservador.<\/p>\n<p class=\"p\">El episodio cuatro de la primera temporada se sit\u00faa durante los primeros d\u00edas de diciembre de 1952. La ciudad de Londres sufri\u00f3 una contaminaci\u00f3n ambiental muy grave, causada por una niebla excepcional y una inversi\u00f3n t\u00e9rmica que increment\u00f3 la poluci\u00f3n generada por la utilizaci\u00f3n del carb\u00f3n de baja calidad que se utilizaba para producir electricidad y para calentar las casas. Aquella crisis \u2013conocida como The Big Smoke o The Great Smog\u2013 tuvo muchos efectos sobre la poblaci\u00f3n: adem\u00e1s de llenar los hospitales, dio lugar a accidentes de tr\u00e1fico, robos y disturbios. Varias fuentes se\u00f1alan que los muertos a ra\u00edz de aquella contaminaci\u00f3n \u2013durante las semanas posteriores\u2013 fueron alrededor de 12.000, aparte de miles de afectados que necesitaron tratamiento m\u00e9dico.<\/p>\n<p class=\"p\">Un l\u00edder de la vieja escuela como era Churchill no supo comprender la magnitud pol\u00edtica de una situaci\u00f3n que la oposici\u00f3n laborista ve\u00eda como una oportunidad sensacional para erosionar al gobierno. Asimismo, la falta de respuesta r\u00e1pida del premier puso nerviosos a sus ministros, que aprovecharon el momento para intentar forzar su retirada. Churchill desprecia la informaci\u00f3n que le llega y trata la crisis como un fen\u00f3meno natural ante el cual s\u00f3lo cabe esperar. \u201cLa niebla es niebla\u201d, repite airado cuando los miembros de su gabinete le piden que tome medidas. Finalmente, de manera fortuita, el viejo l\u00edder se da cuenta del desastre y, entonces, utiliza los medios de comunicaci\u00f3n con oportunismo y habilidad, para presentarse como el pol\u00edtico m\u00e1s pr\u00f3ximo a los ciudadanos que lo est\u00e1n pasando mal, como hab\u00eda hecho durante los d\u00edas m\u00e1s duros de la Segunda Guerra Mundial. La jugada le sale bien, pero \u00e9l ya sabe que su hora ha pasado. En 1955, dimiti\u00f3.<\/p>\n<p class=\"p\">Churchill, como es sabido, perdi\u00f3 las elecciones de 1945. El campe\u00f3n de la resistencia contra los nazis no fue premiado por sus conciudadanos, que prefirieron poner la gesti\u00f3n de la paz y la reconstrucci\u00f3n en manos de los laboristas, liderados por Clement Attlee. En su libro sobre la guerra, lo explica de esta manera: \u201cEn general aceptaba el punto de vista de los gestores del partido, y me acost\u00e9 convencido de que el pueblo brit\u00e1nico quer\u00eda que continuara mi trabajo (&#8230;) Sin embargo, antes del alba me despert\u00e9 con una punzada de dolor casi f\u00edsico. De sopet\u00f3n me entr\u00f3 el convencimiento, hasta entonces subconsciente, de que hab\u00edamos perdido. Se interrumpir\u00eda toda la presi\u00f3n de los grandes acontecimientos que hab\u00edan mantenido mentalmente durante tanto tiempo mi \u2018velocidad de crucero\u2019 y yo me hundir\u00eda. Se me negar\u00eda el poder de decidir el futuro\u201d. Aquel gigante de la pol\u00edtica occidental no ten\u00eda prevista la derrota. No vio venir la ca\u00edda. \u00bfExceso de confianza o desinformaci\u00f3n? Paradoja: a veces, los principales dirigentes de un pa\u00eds, rodeados de docenas de asesores y expertos, no ven lo m\u00e1s evidente. Ante la niebla de 1952, Churchill exhibi\u00f3 la misma ceguera que ante los primeros comicios de posguerra. Sorprende que alguien que dispone de tanta informaci\u00f3n de alto nivel haga diagn\u00f3sticos tan err\u00f3neos.<\/p>\n<p class=\"p\">El segundo mandato de Churchill, despu\u00e9s de ganar las elecciones de 1951, es el de un hombre cansado que intenta prolongar su carrera gracias a las glorias pasadas. Pero el mundo cambia a toda prisa y Churchill \u2013hijo de un imperio que ha dejado de serlo\u2013 tiene dificultades para descodificar las reglas de una sociedad con nuevos valores y prioridades. Ocupado m\u00e1s en los asuntos internacionales (donde puede brillar) que en el seguimiento de la pol\u00edtica interna, la figura que daba moral y ejemplo a los brit\u00e1nicos bajo las bombas se convierte en un hombre irresponsable y peligroso, incapaz de hacerse cargo de un problema con m\u00faltiples consecuencias, incapaz de escuchar. Su prestigio heroico no le sirve de nada al abordar unos hechos que quedan mec\u00e1nicamente postergados por sus prejuicios y su soberbia.<\/p>\n<p class=\"topo fin\">\u00bfCu\u00e1ntos de los gobernantes actuales corren el riesgo de actuar como el Churchill despreocupado que desatendi\u00f3 el impacto de una niebla excepcional? \u00bfCu\u00e1ntos de los que van de l\u00edderes tienen la tentaci\u00f3n de ignorar el conocimiento de la realidad?<\/p>\n<p>\t\t<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una de las mejores series televisivas sobre pol\u00edtica que ahora se pueden ver es The crown (Netflix, 2016), creada por Peter Morgan, con un cuidado extraordinario por los detalles. 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