{"id":4474,"date":"2011-10-19T00:00:39","date_gmt":"2011-10-18T23:00:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.oweb.es\/fmalvaro\/?p=505"},"modified":"2011-10-19T00:00:39","modified_gmt":"2011-10-18T23:00:39","slug":"venim-daquells-patis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/2011\/10\/19\/venim-daquells-patis\/","title":{"rendered":"Venim d&#8217;aquells patis"},"content":{"rendered":"<p>\t\t\t\tNo sabemos mirar atr\u00e1s. No sabemos comparar con justicia los tiempos que vivimos con los tiempos que vivieron nuestros padres y abuelos. Afortunadamente, el arte tambi\u00e9n sirve para eso. El que atrapa el esp\u00edritu de una \u00e9poca y lo trasciende con fuerza para explicar todo lo que nos identifica como miembros de la especie humana, ubicados en contextos que son siempre \u00fanicos pero inevitablemente repetitivos en parte, una desconcertante paradoja que nos vincula a los muertos y tambi\u00e9n a los que tienen que nacer, y que nos hace pensar en algo m\u00e1s que nuestra estricta e inmediata circunstancia. El montaje de Sergi Belbel que revisita en el TNC un cl\u00e1sico contempor\u00e1neo como <em>Una vella, coneguda olor<\/em>, obra temprana de Josep M. Benet i Jornet, es una ocasi\u00f3n magn\u00edfica para el ejercicio que sugiero: pensar en la enorme distancia entre el ayer reciente y nuestro presente.<\/p>\n<p>Vayan al TNC y d\u00e9jense llevar por la fuerza de un espect\u00e1culo muy bien engrasado que nos coloca ante una historia que podr\u00eda ser, que es, la de muchos. Cuando la escribi\u00f3, Benet i Jornet hablaba de la m\u00e1s pura actualidad de una sociedad \u2013sobre todo de una juventud\u2013 anestesiada por la falta de expectativas y bloqueada por una situaci\u00f3n pol\u00edtica y social sin horizontes. Hoy, aquella Barcelona de 1962, donde tiene lugar la acci\u00f3n, forma parte del recuerdo privado, de la nostalgia enlatada y de la historia no totalmente explicada en su extrema complejidad. En este sentido, lo que fue el retrato ardiente y atrevido de aquel momento se ha convertido, sin quererlo, en un documento de gran calado sobre nuestros or\u00edgenes. Venimos de aquellos patios de vecinos de los barrios trabajadores, la gran mayor\u00eda del pa\u00eds sale de aquel mundo, no s\u00f3lo en Barcelona, tambi\u00e9n en muchas ciudades grandes y medianas, all\u00ed donde la industrializaci\u00f3n, intensa y espesa, iba creando aglomeraciones de personas y de vidas, de sue\u00f1os y de ansias, Nuestro bienestar de hoy \u2013tan precario y asediado como se quiera\u2013 tiene sus oscuros fundamentos en aquel momento de esfuerzo colectivo gigantesco, cuando la penosa posguerra empezaba a ser cosa de los abuelos y era un deber mirar adelante, aunque la miseria moral de la dictadura todav\u00eda lo impregnaba todo y aplastaba a los que, como la protagonista de la obra, quieren volar lejos de aquel mundo.<\/p>\n<p>Sentado en la butaca de la Sala Petita del TNC, mientras los excelentes actores nos transportan a un tiempo remoto y pr\u00f3ximo a la vez, es imposible no pensar en la generaci\u00f3n de nuestros padres, los ni\u00f1os de la guerra, los que trabajaron duro para que los planes de desarrollo fueran una realidad con la cual el r\u00e9gimen obten\u00eda, como hoy hacen otras tiran\u00edas, el certificado de buena conducta de la comunidad internacional. Patios de vecinos afuera, el pa\u00eds modernizaba la econom\u00eda y suministraba bienes de consumo a una nueva clase media; patios de vecinos adentro, el autoenga\u00f1o compet\u00eda con el cinismo para soportar un paisaje moral devastado, s\u00f3lo corregido por las estrategias individuales para burlar la frustraci\u00f3n. \u00bfD\u00f3nde fueron a parar los anhelos y las ilusiones de nuestros padres, pillados en la telara\u00f1a de una existencia que no ofrec\u00eda ninguna posibilidad de cambio, excepto la de pasar de un barrio a otro, cuando el dictado oficial ordenaba derribar un trozo de ciudad que molestaba?<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 saben las \u00faltimas generaciones de esta \u00e9pica sorda, sin otro hero\u00edsmo que el ir tirando, \u00e9pica invisible que no tendr\u00e1 nunca ning\u00fan monumento? Hoy, cuando tienen tanto \u00e9xito los discursos apocal\u00edpticos que presentan, sin matices, nuestra \u00e9poca como un tiempo atroz e insufrible, ser\u00eda muy pedag\u00f3gico explicar de d\u00f3nde venimos, con todo tipo de detalles. No para quitar importancia a los desaf\u00edos y sacrificios actuales, que son de una densidad m\u00e1s que considerable, sino para enmarcarlos de manera adecuada en unas coordenadas menos tr\u00e1gicas, por mucho que Grecia naufrague y por mucho, que, como todos sabemos, haya personas que lo pasan mal de veras. El malestar contra el todo que nos supera y nos agobia es comprensible pero no da derecho a pensar que somos los primeros que sufrimos o los que m\u00e1s y m\u00e1s injustamente lo hacemos. En eso hay que hilar muy fino, por respeto a la verdad y a todos los que nos han precedido. Sin perspectiva, nuestra condici\u00f3n de animales hist\u00f3ricos se transforma en un capricho limitado por nuestra corta cronolog\u00eda personal, como si siempre fund\u00e1ramos la realidad desde cero. Esta actitud amn\u00e9sica nos invita a ser demasiado indulgentes con nuestras decisiones.<\/p>\n<p>La obra de Benet i Jornet no podr\u00eda volver en un momento m\u00e1s oportuno. Cada d\u00eda, las noticias nos dicen que el mundo se hunde y nos movemos entre el pasmo y el desconcierto, el temor y la falta de recetas para salir del callej\u00f3n sin salida. Los personajes de <em>Una vella, coneguda olor<\/em> nos descubren, a la manera de un ant\u00eddoto contra alarmas harto grandilocuentes, la arqueolog\u00eda de nuestras debilidades, los restos de un reino donde todav\u00eda nadie percib\u00eda vidas l\u00edquidas ni para\u00edsos de saldo, un territorio donde la revuelta era sustituida por la huida y la verg\u00fcenza pesaba mucho m\u00e1s que la indignaci\u00f3n. Todav\u00eda hab\u00eda memoria viva del hambre y la polic\u00eda era, entonces s\u00ed, el enemigo. En aquellos patios de barrios trabajadores, el futuro no exist\u00eda porque no pod\u00eda siquiera nombrarse. Lo digo s\u00f3lo para que conste.\t\t<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No sabemos mirar atr\u00e1s. No sabemos comparar con justicia los tiempos que vivimos con los tiempos que vivieron nuestros padres y abuelos. Afortunadamente, el arte tambi\u00e9n sirve para eso. El&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[6,10,11],"tags":[3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4474"}],"collection":[{"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4474"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4474\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4474"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4474"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4474"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}