{"id":4480,"date":"2011-10-05T00:00:38","date_gmt":"2011-10-04T23:00:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.oweb.es\/fmalvaro\/?p=852"},"modified":"2011-10-05T00:00:38","modified_gmt":"2011-10-04T23:00:38","slug":"lhonor-en-politica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/2011\/10\/05\/lhonor-en-politica\/","title":{"rendered":"L&#8217;honor en pol\u00edtica"},"content":{"rendered":"<p>\t\t\t\t<\/p>\n<div id=\"testArtCol_a\">\n<p>Nos llegan, desde lejos, noticias terribles sobre los llamados cr\u00edmenes de honor, pr\u00e1cticas que nos remiten a pueblos donde la mujer todav\u00eda est\u00e1 sometida a c\u00f3digos morales y leyes que nosotros no podemos aceptar como ciudadanos del siglo XXI. Una idea apolillada, retr\u00f3grada y t\u00f3xica del honor ordena la vida de millones de individuos all\u00ed donde los valores de la sociedad abierta no han llegado o s\u00f3lo lo han hecho de manera superficial, lo cual exige nuestro compromiso en la denuncia constante de este tipo de cr\u00edmenes y el apoyo a las v\u00edctimas de estas formas tan arraigadas y habituales de injusticia y barbarie.<\/p>\n<p>Este concepto perverso de honor, vinculado a la supuesta deshonra de una familia, de un clan o de una localidad, tambi\u00e9n domin\u00f3 la vida de nuestros abuelos, quiz\u00e1s con una violencia f\u00edsica menos extrema, pero con la misma violencia verbal que todav\u00eda perdura en otras culturas. En nuestro pa\u00eds, y durante buena parte del siglo XX, sobre todo en ambientes rurales, el asesinato de quien hab\u00eda manchado el honor de una casa fue sustituido por la ejecuci\u00f3n simb\u00f3lica: los que hab\u00edan transgredido las reglas eran considerados una especie de muertos, unos apestados de por vida; a menudo, no ten\u00edan otra opci\u00f3n que marcharse a la gran ciudad, donde el anonimato les permit\u00eda, tal vez, empezar de nuevo.<\/p>\n<p>En nuestras sociedades desarrolladas, todo lo que tiene que ver con el honor parece una antigualla oxidada que s\u00f3lo tiene sentido en los cuentos y videojuegos de cariz medievalizante donde aparecen caballeros, princesas, dragones y magos que encarnan la sempiterna lucha entre el bien y el mal. Honor es una palabra en desuso, antip\u00e1tica, impronunciable e impronunciada, rodeada de connotaciones negativas (relacionadas con las violencias y tradiciones remotas mencionadas) y asediada por im\u00e1genes envaradas, autoritarias, nost\u00e1lgicas y ramplonas. En cambio, en nuestra vida diaria, se utilizan profusamente palabras como dignidad, sinceridad, honestidad, transparencia y \u00e9tica. Son t\u00e9rminos que disfrutan de gran popularidad. Nunca, sin embargo, se dice nada del honor. Todos pretendemos ser dignos, sinceros y honestos, pero no perdemos ni un minuto en ser m\u00e1s o menos honorables. En Catalunya, por ley, s\u00f3lo son honorables los miembros del Govern.<\/p>\n<p>A la vez, sin embargo, nuestra sociedad demanda actitudes ejemplares, sobre todo por parte de los dirigentes pol\u00edticos, econ\u00f3micos y sociales. No importa que los ciudadanos, a t\u00edtulo particular, seamos, al mismo tiempo, muy indulgentes con nuestras maneras de hacer, sobre todo con nuestras debilidades. Se manifiesta una necesidad de modelos de actuaci\u00f3n que sean positivos y que sean \u2013digamos\u2013 honorables: que act\u00faen adecuadamente desde el respeto hacia los dem\u00e1s y hacia ellos mismos, suscitando estima y reconocimiento. La moralizaci\u00f3n de la vida pol\u00edtica se ha convertido en un imperativo en todos los pa\u00edses occidentales, y la crisis no ha hecho nada m\u00e1s que intensificar esta necesidad y llevarla el terreno de las responsabilidades que se derivan de la gesti\u00f3n. Los islandeses son los que han llegado m\u00e1s lejos en esta voluntad de juzgar decisiones pol\u00edticas con efectos negativos. En este contexto, el gobernante honorable de hoy no es s\u00f3lo quien no se deja corromper, sino quien se enfrenta a la realidad sin enga\u00f1ar ni enga\u00f1arse, y quien procura evitar males mayores. El l\u00edder debe ser honorable o no es l\u00edder, porque tiene que dar el principal ejemplo. El l\u00edder tiene que ser un espejo del honor, aunque la palabra d\u00e9 grima.<\/p>\n<p>Sin embargo, para entender el honor en toda su complejidad, hay que hacer aflorar un concepto que todav\u00eda es m\u00e1s extra\u00f1o a nuestros d\u00edas: la verg\u00fcenza. Como ciudadanos de una sociedad secularizada, podr\u00eda parecernos que la verg\u00fcenza es un residuo de car\u00e1cter puramente religioso, un fetiche que cuelga del pecado y la penitencia, categor\u00edas que no queremos usar. O podr\u00edamos pensar que eso s\u00f3lo interesaba a una sociedad en la que la guerra y el hecho de morir en combate disfrutaban de un prestigio que ahora ha desaparecido. El honor de los tiempos pasados se mov\u00eda entre Dios y la patria, la cruz y la bandera. Por eso la verg\u00fcenza tambi\u00e9n era de iglesia o de cuartel. Hoy, la ley del p\u00e9ndulo ha diluido la verg\u00fcenza y lo que representa como freno de ciertas actitudes. Y la pol\u00edtica no ha sido capaz de reciclar este material sensible, lo cual \u2013sospecho\u2013 podr\u00eda explicar operaciones populistas como divulgar el n\u00famero de pisos y autom\u00f3viles que posee cada diputado. A menos verg\u00fcenza real, m\u00e1s gesticulaci\u00f3n preventiva para amansar el malestar.<\/p>\n<p>Montesquieu nos ense\u00f1\u00f3 que el miedo gu\u00eda todas las acciones en una tiran\u00eda, la virtud lo hace en una rep\u00fablica y el honor hace lo mismo en una monarqu\u00eda. Nosotros, que vivimos en una monarqu\u00eda parlamentaria, deber\u00edamos esperar una mezcla especial de virtud y de honor en nuestros principales dirigentes p\u00fablicos, no \u00fanicamente los que se dedican a la pol\u00edtica. Pero el honor ha periclitado mientras la virtud republicana no cuaja. Estamos en tierra de nadie, expuestos a la t\u00e1ctica del calamar y a la colisi\u00f3n de argumentos que no pagan tributo alguno al decoro m\u00e1s elemental. El sinverg\u00fcenza encuentra un paisaje gris\u00e1ceo donde le es f\u00e1cil camuflarse. Hoy, en este rinc\u00f3n del planeta, cuando afortunadamente ya no dependemos de purezas de sangre ni de clases sociales est\u00e1ticas, un poco m\u00e1s de honor nos har\u00eda menos vulnerables.<\/p>\n<\/div>\n<p>\t\t<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nos llegan, desde lejos, noticias terribles sobre los llamados cr\u00edmenes de honor, pr\u00e1cticas que nos remiten a pueblos donde la mujer todav\u00eda est\u00e1 sometida a c\u00f3digos morales y leyes que&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[6,7],"tags":[3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4480"}],"collection":[{"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4480"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4480\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4480"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4480"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4480"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}