{"id":4681,"date":"2012-09-28T00:00:53","date_gmt":"2012-09-27T23:00:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.francescmarcalvaro.cat\/?p=1652"},"modified":"2012-09-28T00:00:53","modified_gmt":"2012-09-27T23:00:53","slug":"pecat-dexhibicionisme","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/2012\/09\/28\/pecat-dexhibicionisme\/","title":{"rendered":"Pecat d&#8217;exhibicionisme"},"content":{"rendered":"<p>\t\t\t\tLa m\u00e1s famosa de las denominadas redes sociales, Facebook, vuelve a dar disgustos. La \u00faltima pol\u00e9mica tiene que ver con mensajes antiguos (de los a\u00f1os 2007, 2008 y 2009) supuestamente privados que ahora, contra la voluntad de sus emisores, han quedado al descubierto en el historial o timeline. Facebook ha dicho que todo es una confusi\u00f3n de los usuarios porque estos mensajes no hab\u00edan sido nunca privados. Mientras esperamos en qu\u00e9 queda todo esto -las autoridades francesas ya han pedido explicaciones-, el asunto alimenta las t\u00edpicas conversaciones sobre las bondades y maldades de estos inventos, prolongaci\u00f3n de la plaza del pueblo. Una de las reacciones m\u00e1s habituales ante estos casos se puede resumir as\u00ed: \u00abQue no se quejen tanto porque ya se sabe que utilizar Facebook es entrar en el juego del exhibicionismo\u00bb.<\/p>\n<p>Deteng\u00e1monos en esta afirmaci\u00f3n. Es dif\u00edcil negar la premisa: parece indiscutible que las redes sociales, adem\u00e1s de favorecer la comunicaci\u00f3n, invitan a mostrar la existencia de cada uno con m\u00e1s o menos lujo de detalles. Los expertos hablan de la transformaci\u00f3n de la propia vida en un espect\u00e1culo non-stop, una tendencia que nos convierte a todos en adolescentes. Podemos pensar que todo lo que hacemos merece ser divulgado siempre entre nuestros amigos reales y virtuales. Facebook, y otras redes similares, pone todas las herramientas a nuestro alcance para que esta man\u00eda se pueda materializar f\u00e1cilmente. Ahora bien, eso no elimina el derecho que tenemos a preservar nuestra vida privada, ni el derecho a ser amparados por las administraciones y los tribunales en esta materia.<\/p>\n<p>Detecto opiniones que consideran como una especie de castigo bien merecido contra el pecado de exhibicionismo el hecho de que acaben convirti\u00e9ndose en p\u00fablicos unos materiales que eran o estaban considerados de car\u00e1cter reservado, privado o \u00edntimo. Como si nos dijeran, con una moralina vengativa nada disimulada, que nosotros nos lo hemos buscado y que no tiene ning\u00fan sentido que nos quejemos porque la compa\u00f1\u00eda de Mark Zuckerberg hace aflorar nuestros secretos. Las abuelas ten\u00edan un refr\u00e1n que resum\u00eda esta tesis: \u00abQuien no quiera ver l\u00e1stimas, no vaya a la guerra\u00bb.<\/p>\n<p>El exhibicionista no puede lamentarse si, un buen d\u00eda, ponen su vida en el escaparate sin su permiso. Esta tambi\u00e9n era la regla de oro de la prensa del coraz\u00f3n hasta hace unas d\u00e9cadas. Antes, las publicaciones dedicadas a los chismes respetaban a los famosos que no comerciaban de manera imp\u00fadica con su vida privada, mientras eran implacables cuando se trataba de figuras que viv\u00edan de subastarlo todo. Parece que ahora, a ojos de seg\u00fan quien, todo el mundo que utiliza Facebook es potencialmente como las viejas folkl\u00f3ricas del papel couch\u00e9.<\/p>\n<p>&nbsp;\t\t<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La m\u00e1s famosa de las denominadas redes sociales, Facebook, vuelve a dar disgustos. La \u00faltima pol\u00e9mica tiene que ver con mensajes antiguos (de los a\u00f1os 2007, 2008 y 2009) supuestamente&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[6,10,11],"tags":[3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4681"}],"collection":[{"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4681"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4681\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4681"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4681"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4681"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}