{"id":4747,"date":"2013-01-10T00:00:06","date_gmt":"2013-01-09T23:00:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.francescmarcalvaro.cat\/?p=1921"},"modified":"2013-01-10T00:00:06","modified_gmt":"2013-01-09T23:00:06","slug":"botigues-que-tanquen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/2013\/01\/10\/botigues-que-tanquen\/","title":{"rendered":"Botigues que tanquen"},"content":{"rendered":"<p>\t\t\t\tEl cierre de la librer\u00eda Catal\u00f2nia, en la barcelonesa ronda Sant Pere, ha causado una triste sensaci\u00f3n de p\u00e9rdida en mucha gente. Es natural: estamos hablando de un establecimiento m\u00edtico, vinculado a la peripecia de muchas personas de varias generaciones. La educaci\u00f3n sentimental -y la educaci\u00f3n en general- de muchos barceloneses y catalanes est\u00e1 vinculada a una librer\u00eda que lleg\u00f3 a ser mucho m\u00e1s que un negocio de venta de libros. El lugar de la Catal\u00f2nia lo ocupar\u00e1 en el futuro un restaurante de comida r\u00e1pida de una cadena global con origen yanqui, un final que ni el guionista m\u00e1s indignado podr\u00eda haber imaginado tan redondo para ilustrar la transformaci\u00f3n radical del paisaje urbano, que es la transformaci\u00f3n de nuestra forma de vivir, consumir, trabajar y morir. Supongo que, detr\u00e1s de todo, hay tambi\u00e9n una cierta mutaci\u00f3n moral.<\/p>\n<p>La comparaci\u00f3n entre el libro y la hamburguesa dar\u00eda para muchas reflexiones, algunas elegiacas y otras quiz\u00e1s irreverentes, teniendo en cuenta que tambi\u00e9n se editan y se compran libros, que -por desgracia- no son exactamente ni cocina de mercado ni, todav\u00eda menos, cocina de autor. En todo caso, una ciudad que pierde librer\u00edas y gana locales de comida r\u00e1pida se\u00f1ala un modelo que quiz\u00e1s es magn\u00edfico para el turismo de masas pero no hace saltar de alegr\u00eda a los que vivimos o trabajamos en ella. La Barcelona vivida o la Barcelona decorado, he ah\u00ed un debate pendiente y que parece no interesar a nuestros pol\u00edticos, quiz\u00e1s porque los obligar\u00eda a revisar muchos dogmas que han inspirado proyectos que han votado y ejecutado varios partidos.<\/p>\n<p>Hoy cierran algunas librer\u00edas y cierran tambi\u00e9n otros negocios. Algunos porque no pueden resistir la crisis y otros porque no han hecho una buena gesti\u00f3n, y todav\u00eda est\u00e1n los que han tenido mala suerte (factor que cuenta en cualquier empresa) o los que, como les pasa a los comerciantes del barrio de Sant Narc\u00eds de Girona, son v\u00edctimas de actuaciones p\u00fablicas hechas de mala manera y sin pensar en la gente. El cierre de comercios representa mucho m\u00e1s que la p\u00e9rdida de puestos de trabajo o de puntos de referencia en el imaginario colectivo. Las tiendas cerradas transmiten un mensaje descorazonador de no future que acaba contaminando el estado de \u00e1nimo y destruyendo el esp\u00edritu de ciudad.<\/p>\n<p>Hace unos a\u00f1os, cerraron dos librer\u00edas en mi ciudad, Vilanova i la Geltr\u00fa, que hab\u00edan sido espacios m\u00e1gicos para quien empezaba a descubrir que leer era una manera de multiplicar el vivir. Hablo de la Llibreria Vilaseca, que dominaba la parte central de la Rambla, y que estaba vinculada a una imprenta donde tiraban desde el Diari de Vilanova hasta estampas para primeras comuniones, pasando por carteles. Y hablo tambi\u00e9n de la librer\u00eda conocida popularmente como Can Modistes, de la calle Caputxins, donde siempre hab\u00eda prensa extranjera -que los veraneantes compraban cuando llegaban de la playa- y los c\u00f3mics de la editorial mexicana Novaro, mis preferidos. Aquella librer\u00eda dispon\u00eda de una trastienda repleta de t\u00edtulos descatalogados, un tesoro donde algunos enfermos rebusc\u00e1bamos durante horas mientras el propietario, el se\u00f1or Mier -perico furibundo-, hostigaba a los clientes cul\u00e9s. Los primeros a\u00f1os de la transici\u00f3n, algunas librer\u00edas eran lugares donde se hablaba de f\u00fatbol, de la nueva pol\u00edtica y de las se\u00f1oras desnudas de las revistas. Era un entrenamiento improvisado para la democracia, una \u00e9poca en que Nadiuska y Carrillo compart\u00edan p\u00e1gina. Cuando asistimos al cierre de estos trozos de nuestra experiencia, es inevitable sentir una especie de amputaci\u00f3n, como si perdi\u00e9ramos todos los dientes a la vez.<\/p>\n<p>En los centros urbanos de varias ciudades catalanas, conviven hoy tiendas de toda la vida con establecimientos (sobre todo franquicias cl\u00f3nicas) que llenan el vac\u00edo que han dejado negocios que un d\u00eda dijeron adi\u00f3s por un motivo u otro. Lo que acabo de escribir parece sugerir un mundo est\u00e1tico adornado de perfecciones contra un mundo ef\u00edmero y minado de desgracias. No es exactamente eso, obviamente. Hay que lamentar el cierre de la Catal\u00f2nia y de muchas tiendas de larga trayectoria, pero tampoco podemos magnificar autom\u00e1ticamente lo viejo o lo que tiene tradici\u00f3n. Hay tradiciones que merecen el olvido inmediato. El problema no es la desaparici\u00f3n de unos lugares emblem\u00e1ticos sino el empobrecimiento de la ciudad como motor de intercambio de ideas y de cosas, la ciudad como recept\u00e1culo de sentido que nos civiliza y nos ordena. Ahora bien, para ser justos, hay que decir que, algunas veces, la destrucci\u00f3n de negocios resulta higi\u00e9nica, indispensable. Por ejemplo, que la crisis obligue a cerrar a determinados piratas de los fogones que ofrec\u00edan bazofia a precio de oro es una buena noticia.<\/p>\n<p>Somos nuestras tiendas, empezando por nuestras librer\u00edas. Estoy convencido de que uno de los alicientes de perderse por librer\u00edas diferentes -esos ratos robados- es comprobar que siempre hay algunos libros que nos sorprenden y capturan, como si nos estuvieran esperando s\u00f3lo a nosotros. Son t\u00edtulos que no hemos visto antes anunciados, vol\u00famenes que ning\u00fan amigo nos ha recomendado. Estos libros aparecen all\u00ed, encima del mostrador, y ya no tenemos m\u00e1s remedio que comprarlos y, tal vez, leerlos. Como si nos fuera la vida en ello. Y es que, a buen seguro, es la vida lo que nos va en ese gesto.\t\t<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El cierre de la librer\u00eda Catal\u00f2nia, en la barcelonesa ronda Sant Pere, ha causado una triste sensaci\u00f3n de p\u00e9rdida en mucha gente. 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