{"id":4813,"date":"2013-06-06T00:00:39","date_gmt":"2013-06-05T23:00:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.francescmarcalvaro.cat\/?p=2251"},"modified":"2013-06-06T00:00:39","modified_gmt":"2013-06-05T23:00:39","slug":"morts-i-bombes-al-tnc","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/2013\/06\/06\/morts-i-bombes-al-tnc\/","title":{"rendered":"Morts i bombes al TNC"},"content":{"rendered":"<p>\t\t\t\tCuando sal\u00ed del Teatre Nacional el pasado s\u00e1bado, despu\u00e9s de ver la obra <em>Barcelona<\/em>, lo hice emocionado y tambi\u00e9n contento, porque, finalmente, asist\u00eda a un montaje teatral catal\u00e1n que hablaba de nuestro pasado reciente desde la conciencia adulta y madura de la complejidad. Eso, que deber\u00eda ser lo habitual en cualquier creador que pretenda explorar nuestra historia con rigor y honestidad, no siempre se ve en nuestros escenarios. El autor, Pere Riera, nos explica una historia que pasa el a\u00f1o 1938 en una casa de la capital catalana, concretamente el 17 de marzo, una de las tres jornadas de bombardeos sistem\u00e1ticos y continuados sobre la poblaci\u00f3n civil barcelonesa que realizaron los aviones de la Italia fascista, pa\u00eds que, como la Alemania nazi, ayudaba al bando franquista durante la Guerra Civil.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s importante del teatro, como de cualquier arte, es que emocione, y <em>Barcelona<\/em>, que ha dirigido con elegancia el mismo Riera, lo hace con una inteligencia y una fineza -tambi\u00e9n una compasi\u00f3n extraordinaria para todos y cada uno de los personajes- que llegan al espectador. Pero el arte de nivel hace otra cosa, adem\u00e1s de emocionar: nos interpela con eficacia y, a veces, tambi\u00e9n nos transforma mediante esta invitaci\u00f3n a pensar y a pensarnos. En este caso, la peripecia de dos mujeres de car\u00e1cter, N\u00faria y Elena, y el resto de los personajes que viven en esta casa o pasan por all\u00ed, nos permite hacernos preguntas sobre el pasado tr\u00e1gico de nuestros padres y abuelos: \u00bfC\u00f3mo se viv\u00eda en la retaguardia? \u00bfQu\u00e9 sent\u00edan las personas bajo las bombas? \u00bfC\u00f3mo se lo montaban para sobrevivir cuando la esperanza era desmentida por la muerte y el dolor? \u00bfC\u00f3mo se organizaban para hacer una vida normal a pesar del miedo? \u00bfQu\u00e9 pasa con los ideales y las convicciones cuando los hechos se tuercen de modo imprevisto?<\/p>\n<p>Hay muchas m\u00e1s preguntas, claro est\u00e1. Cada espectador tiene las suyas. Son preguntas sobre el pasado y sobre los nudos de la historia. Me resisto a escribir que sean preguntas sobre la memoria, porque se ha abusado demasiado de este concepto, algunas veces para dar gato por liebre. A caballo entre los debates sobre la mal llamada memoria hist\u00f3rica, hemos visto obras de teatro y pel\u00edculas que parec\u00edan destinadas a tranquilizar las conciencias de unos o de otros, concebidas s\u00f3lo como una f\u00e1bula infantil que quiere persuadirnos de unas tesis r\u00edgidas y simplificadoras, entre el didactismo y la propaganda. La obra <em>Barcelona<\/em> evita con cuidado estos males porque trata a los muertos con el m\u00e1ximo respeto y la memoria de los vivos con decencia. La verdad po\u00e9tica del arte no rompe aqu\u00ed la verdad de lo que ocurri\u00f3, sino al contrario: la potencia, la subraya.<\/p>\n<p>El historiador escoc\u00e9s Niall Ferguson ha escrito que \u00abla gente que vive actualmente presta una insuficiente atenci\u00f3n a los muertos\u00bb. Quiere decir que, aunque hay asignaturas de historia en todos los niveles de la ense\u00f1anza, el conocimiento del pasado es, en general, flaco, d\u00e9bil, y eso tiene consecuencias negativas en nuestra manera de tomar decisiones, como demostrar\u00eda la actual crisis. Despreciamos la historia y lo pagamos caro. Para comprender el pasado -a\u00f1ade Ferguson- hace falta empat\u00eda, \u00abque, mediante un acto de imaginaci\u00f3n, nos pone en su situaci\u00f3n\u00bb. Una imaginaci\u00f3n que no es sin\u00f3nimo de fantas\u00eda, sino que est\u00e1 vinculada a los documentos, las pruebas y las fuentes contrastadas sobre lo que vivieron y pensaron los que nos precedieron.<\/p>\n<p>Riera no desfigura ni distorsiona el pasado, recrea el tiempo de las bombas con la pulcritud del buen historiador y la imaginaci\u00f3n del buen poeta. Y, entonces, asistimos a un d\u00eda en la vida de unos individuos que habr\u00edamos podido ser nosotros, que tambi\u00e9n fuimos nosotros. Dentro de esta historia -servida por unos actores en estado de gracia- laten muchas memorias reales, pero estas no reclaman, en ning\u00fan caso, el lugar de la historia ni el del homenaje ni el de la doctrina. Cada cosa en su lugar. Son memorias que se mezclan entre s\u00ed y que ponen en evidencia la fragilidad de los discursos, el peso de las actitudes, el v\u00e9rtigo de los acontecimientos cuando lo que sostiene la vida es la vida misma. El tango cruel de la memoria -para decirlo como el cl\u00e1sico- va sonando mientras nos interrogamos, desde nuestra butaca, sobre lo que hay m\u00e1s all\u00e1 y m\u00e1s ac\u00e1 del dolor de los muertos y de los que los enterraron.<\/p>\n<p>Si quisiera hacer un art\u00edculo pol\u00edtico, recomendar\u00eda la visi\u00f3n de esta obra a la delegada del Gobierno en Catalunya y a algunos notables m\u00e1s, con el deseo sincero de que la compasi\u00f3n inspire de oficio las palabras y los gestos de los que pueden convocar o desconvocar a los demonios del pasado. Como este papel quiere tener un tono m\u00e1s personal, me limito a recomendar que <em>Barcelona<\/em> pueda ser vista por muchos alumnos de secundaria, en compa\u00f1\u00eda de sus maestros y, tal vez, de sus padres. Ser\u00eda una gran lecci\u00f3n, un ejercicio que ayudar\u00eda -quiz\u00e1s peco de optimista- a civilizarnos y a tener m\u00e1s en cuenta la complejidad de nuestro presente y la diferencia entre el discrepante y el enemigo. Vivimos d\u00edas en que los debates se crispan con mucha facilidad y hay que hacer esfuerzos por evitar las respuestas estomacales. Un teatro que no saquea las tumbas ni reduce el recuerdo a bandera es una vacuna adecuada contra cualquier sectarismo.\t\t<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando sal\u00ed del Teatre Nacional el pasado s\u00e1bado, despu\u00e9s de ver la obra Barcelona, lo hice emocionado y tambi\u00e9n contento, porque, finalmente, asist\u00eda a un montaje teatral catal\u00e1n que hablaba&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[6,10,7],"tags":[3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4813"}],"collection":[{"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4813"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4813\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4813"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4813"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4813"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}