{"id":4831,"date":"2013-07-11T00:00:53","date_gmt":"2013-07-10T23:00:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.francescmarcalvaro.cat\/?p=2322"},"modified":"2013-07-11T00:00:53","modified_gmt":"2013-07-10T23:00:53","slug":"espriu-o-tarradellas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/2013\/07\/11\/espriu-o-tarradellas\/","title":{"rendered":"Espriu o Tarradellas"},"content":{"rendered":"<p>\t\t\t\tUno de mis proyectos, para cuando tenga un rato libre, es escribir una obra de teatro en la cual har\u00e9 hablar a Salvador Espriu y a Josep Tarradellas, el poeta nacional conocido por todo el mundo y el presidente inesperado del cual poqu\u00edsimos catalanes sab\u00edan nada antes de que volviera del exilio. Es una idea que me vino a la cabeza leyendo la excelente biograf\u00eda que el amigo Agust\u00ed Pons ha escrito sobre el m\u00edtico escritor de Arenys de Mar, <em>Espriu, transparent<\/em> (Proa). Pons explica, entre otros detalles, que ambos personajes se conocieron un d\u00eda de marzo de 1977 en la playa de Canet, en el Rossell\u00f3, y tambi\u00e9n cuenta que Espriu mostr\u00f3 su simpat\u00eda y afecto por Montserrat Tarradellas, la hija discapacitada del pol\u00edtico. \u00bfSe imaginan aquella conversaci\u00f3n, entre dos figuras tan diferentes? Un intelectual del interior y un hombre de acci\u00f3n de la di\u00e1spora, un idealista y un pragm\u00e1tico, un obsesivo de las palabras y un obsesivo del poder, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>Con todo, lo que me llama m\u00e1s la atenci\u00f3n es una carta de Espriu a Ricard Salvat de agosto de 1965, en la cual habla de los escritores del exilio en t\u00e9rminos poco amables: \u00abCrec que els de l&#8217;exili toquen campanes, ni fan ni deixen fer i, en general, no tenen ni la m\u00e9s petita autoritat moral i la varen perdre assassinant o deixant assassinar, cremar i robar del 36 al 39. I, a m\u00e9s, varen perdre. Per estupidesa i per covardia: aquesta \u00e9s la meva visi\u00f3. Cal, pol\u00edticament, fer foc nou, partir de zero, no d&#8217;en Tarradellas, en ell mateix una bona persona. I l&#8217;ess\u00e8ncia o l&#8217;\u00e0nima, o el que sigui, del pa\u00eds l&#8217;hem mantinguda i l&#8217;hem salvada (potser) nosaltres, \u00e9s a dir, quatre intel\u00b7lectuals que ens hem quedat, que no hem claudicat i que hem treballat. I vet-li aqu\u00ed. A m\u00e9s, per sort o per desgr\u00e0cia, el m\u00f3n del 65 no t\u00e9 res a veure amb el del 39. Desitjo que aquests dissortats i culposos vells no tornin. Almenys, no com a grup. Que es vinguin a morir al pa\u00eds un per un, i que callin. I que deixin fer als joves, no a nosaltres, que hem mantingut, sin\u00f3 a vost\u00e8s, que han de realitzar i construir\u00bb. La carta -divulgada por N\u00faria Santamaria y recuperada por Pons- es m\u00e1s larga y entra en otras consideraciones, pero el fragmento mencionado nos permite constatar la dureza con que Espriu observaba a las generaciones precedentes, responsables de la guerra y del derrumbe.<\/p>\n<p>Doce a\u00f1os m\u00e1s tarde de este juicio tan severo del poeta, el president Tarradellas regres\u00f3 a Catalunya mediante una operaci\u00f3n de Estado que permit\u00eda alcanzar, a la vez, dos objetivos. Primero: dar una respuesta a la demanda de autonom\u00eda con el restablecimiento por decreto de la Generalitat, \u00fanica incrustaci\u00f3n de la legalidad republicana en la transici\u00f3n. Segundo: frenar el protagonismo de los pol\u00edticos j\u00f3venes catalanes que -para decirlo como Espriu- deb\u00edan hacer \u00abfoc nou\u00bb, especialmente el del socialista Revent\u00f3s y el del comunista Guti\u00e9rrez D\u00edaz, l\u00edderes de los dos partidos que hab\u00edan obtenido m\u00e1s votos en Catalunya en las primeras elecciones despu\u00e9s de la dictadura; una Catalunya decantada hacia la izquierda era una realidad que preocupaba al gobierno de Su\u00e1rez y a los poderes f\u00e1cticos.<\/p>\n<p>El retorno de Tarradellas establec\u00eda una continuidad con el pasado reciente del autogobierno a cambio de poner en el centro del tablero de la transici\u00f3n en Catalunya a un l\u00edder veterano que no respond\u00eda a la l\u00f3gica de los partidos. Madrid se sab\u00eda Maquiavelo mejor que los dirigentes de la Assemblea de Catalunya. Aquel l\u00edder inesperado, patriarcal y con el pedigr\u00ed del exilio, absorb\u00eda la adhesi\u00f3n popular desde el cargo presidencial, era un s\u00edmbolo m\u00e1s que un actor con poder. Memoria contra verdad. Aqu\u00ed ten\u00edamos cineastas inspirados pero el Estado dispon\u00eda de servicios secretos. El pasado ayudaba -dec\u00edan- a construir el futuro a cambio de mantener el presente en segundo t\u00e9rmino. Pero el mundo de 1977 -como ya hab\u00eda subrayado Espriu a\u00f1os antes- no ten\u00eda nada que ver con el de 1939. Durante el trayecto en autom\u00f3vil entre el aeropuerto de El Prat y el centro de Barcelona, el d\u00eda de su llegada triunfal, Tarradellas se dio cuenta de que all\u00ed donde anta\u00f1o hab\u00eda huertos y mas\u00edas aparec\u00edan los pisos de Bellvitge. El paisaje y el paisanaje hab\u00edan cambiado mientras Espriu cantaba la necesidad de rehacer los puentes de di\u00e1logo, los de verdad, los que se basan en el respeto.<\/p>\n<p>El poeta nacional fue desmentido por los estrategas de la transici\u00f3n. Los versos de Espriu fueron bandera de lucha contra el tirano, pero la partida la ganaron los astutos redactores de informes de inteligencia. En la foto final, la gente -los que ten\u00edan ganas de libertad, amnist\u00eda y Estatuto de Autonom\u00eda y los que se sumaron luego a eso- no encontr\u00f3 diferencias entre el mensaje de <em>La pell de brau<\/em> y la famosa frase del \u00abja s\u00f3c aqu\u00ed\u00bb, todo iba en la misma direcci\u00f3n. La resistencia cultural interior, la nostalgia del exilio, los c\u00e1lculos de los nuevos partidos, el obrerismo movilizado y los anhelos de los sectores m\u00e1s politizados de la juventud se iban sumando a una \u00fanica corriente de cambio. Las reticencias de 1965 se hab\u00edan silenciado o apaciguado en 1977, aunque Josep Benet y algunos pocos no quisieron fingir que se lo cre\u00edan. La unidad no fue nunca la unidad.<\/p>\n<p>Sepharad qued\u00f3 enterrada en la buhardilla mientras hay quien hoy se afana por inventarse un nuevo Tarradellas.\t\t<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Uno de mis proyectos, para cuando tenga un rato libre, es escribir una obra de teatro en la cual har\u00e9 hablar a Salvador Espriu y a Josep Tarradellas, el poeta&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[6,10,7,49],"tags":[3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4831"}],"collection":[{"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4831"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4831\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4831"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4831"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4831"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}