{"id":4886,"date":"2013-10-31T00:00:21","date_gmt":"2013-10-30T23:00:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.francescmarcalvaro.cat\/?p=2624"},"modified":"2013-10-31T00:00:21","modified_gmt":"2013-10-30T23:00:21","slug":"america-1776","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/2013\/10\/31\/america-1776\/","title":{"rendered":"Am\u00e8rica, 1776"},"content":{"rendered":"<p>\t\t\t\tSiempre hemos tenido, en Catalunya, una tendencia a imitar los referentes franceses. Es l\u00f3gico, por proximidad geogr\u00e1fica y cultural. Eso ha influido positivamente en algunos terrenos y no tanto en otros. Particip\u00e9, hace pocos d\u00edas, en una mesa redonda y, a la hora del coloquio, alguien habl\u00f3 de la revoluci\u00f3n francesa. El debate en nuestro pa\u00eds todav\u00eda est\u00e1 marcado por este modelo, aunque, desde muchos puntos de vista, hay otras experiencias hist\u00f3ricas que pueden sernos m\u00e1s \u00fatiles. Por ejemplo la llamada revoluci\u00f3n americana, anterior a la francesa y a la cual, hasta hace poco, hemos prestado aqu\u00ed muy poca atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>El historiador Gordon S. Wood califica de \u00abextra\u00f1a\u00bb la revoluci\u00f3n de los norteamericanos de finales del siglo XVIII contra el poder brit\u00e1nico para constituir una nueva rep\u00fablica independiente a partir de trece colonias. \u00bfQu\u00e9 llev\u00f3 a aquellos agricultores, artesanos, terratenientes, abogados, gentes de letras y comerciantes a sublevarse contra la primera potencia pol\u00edtica y militar de su tiempo en vez de aceptar resignadamente lo que se dictaba desde Londres? El mismo Wood aporta una de las claves: \u00abLa crisis provocada por la Stamp Act despert\u00f3 y uni\u00f3 a los norteamericanos como no lo hab\u00eda hecho ning\u00fan acontecimiento anterior. Estimul\u00f3 atrevidos escritos pol\u00edticos y constitucionales en todas las colonias, ahond\u00f3 la conciencia y la participaci\u00f3n pol\u00edticas de los colonos y produjo nuevas formas de resistencia popular organizada\u00bb.<\/p>\n<p>Fue, por lo tanto, la reacci\u00f3n a una presi\u00f3n fuerte y continuada de los gobernantes de la metr\u00f3poli lo que cohesion\u00f3 a una poblaci\u00f3n que, hasta entonces, se consideraba leal a la Corona. Y eso fue acompa\u00f1ado de un protagonismo sin precedentes de sectores que no ten\u00edan ning\u00fan v\u00ednculo con los arist\u00f3cratas ni con los grandes propietarios, tal como escribi\u00f3 uno de los gobernadores reales de Georgia al referirse al comit\u00e9 que controlaba una regi\u00f3n: \u00abUna amalgama de las gentes m\u00e1s bajas, especialmente carpinteros, zapateros, herreros, etc\u00e9tera, con un jud\u00edo a la cabeza\u00bb. Hoy hablar\u00edamos de clases medias y populares.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 buscaban los que decidieron plantar cara a una estructura pol\u00edtica, burocr\u00e1tica y militar que ten\u00eda todas las de ganar cuando, a principios de 1775, los brit\u00e1nicos se preparaban para utilizar la fuerza de sus ej\u00e9rcitos para aplastar la revuelta? Aplazamos un momento la respuesta a esta cuesti\u00f3n y certificamos -de la mano de Hannah Arendt- que los padres de la independencia de EE.UU. no eran precisamente unos extremistas, ni siquiera unos revolucionarios vocacionales, sino todo lo contrario; la mayor\u00eda, adem\u00e1s, ten\u00eda tierras o negocios importantes. Uno de ellos, John Adams, escribi\u00f3 que \u00abhab\u00edan acudido sin ilusi\u00f3n y se hab\u00edan visto forzados a hacer algo para lo que no estaban especialmente dotados\u00bb. \u00bfDemasiada modestia, a la vista del resultado, verdad? Adams, que fue el segundo presidente despu\u00e9s de Washington, hace una confesi\u00f3n extremadamente iluminadora, porque sugiere que el n\u00facleo dirigente de aquel movimiento -integrado por cabezas muy bien amuebladas- era consciente de los grandes obst\u00e1culos de aquella empresa hist\u00f3rica, basada en ideales ilustrados y bonitas palabras como libertad y felicidad.<\/p>\n<p>Para responder seriamente cu\u00e1l fue el motor de aquella revoluci\u00f3n que alumbr\u00f3 el mundo contempor\u00e1neo y la principal potencia, podemos volver a Arendt; evitaremos as\u00ed ciertos malentendidos y seremos invitados a tomar nota de todo lo que el pasado todav\u00eda puede ense\u00f1arnos: \u00abEn Am\u00e9rica, donde, al principio, la existencia del pa\u00eds hab\u00eda dependido de una contienda de principios y donde el pueblo se hab\u00eda rebelado contra medidas cuyo significado econ\u00f3mico era insignificante, la Constituci\u00f3n fue ratificada incluso por aquellos que, siendo deudores de los comerciantes brit\u00e1nicos -a quienes la Constituci\u00f3n hab\u00eda abierto los tribunales federales-, ten\u00edan mucho que perder desde el punto de vista de sus intereses privados, lo cual nos indica que los fundadores tuvieron a la mayor\u00eda del pueblo de su lado, al menos durante la guerra y la revoluci\u00f3n\u00bb. Dicho de otro modo, el coste moral de seguir formando parte de la Corona brit\u00e1nica pes\u00f3 m\u00e1s que el coste econ\u00f3mico, aunque tendemos a pensar que el malestar de los colonos era, b\u00e1sicamente, un asunto provocado por los impuestos y la falta de representaci\u00f3n en el Parlamento de Londres. Esta realidad desmiente el t\u00f3pico de unos norteamericanos movidos \u00fanicamente por la plata y se\u00f1ala la complejidad de las causas que llevaron a aquella gente a desafiar el orden y arriesgar sus vidas.<\/p>\n<p>EE.UU. naci\u00f3 porque lo que parec\u00eda imposible rompi\u00f3 el muro de los pron\u00f3sticos negativos que se afanaban por convertirse en reales. \u00abEn los a\u00f1os setenta (del siglo XVIII) -escribe Wood-, todos estos acontecimientos, sin que fuera intencionado por parte de nadie, iban creando una nueva clase de pol\u00edtica popular en Norteam\u00e9rica. La ret\u00f3rica de la libertad hac\u00eda aflorar tendencias pol\u00edticas latentes desde hac\u00eda tiempo. La gente corriente ya no estaba dispuesta a confiar s\u00f3lo en los caballeros ricos e instruidos para que les representaran en el gobierno\u00bb. Todo ven\u00eda desde abajo. Y, afortunadamente, no les hicieron falta las guillotinas de los franceses.\t\t<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siempre hemos tenido, en Catalunya, una tendencia a imitar los referentes franceses. Es l\u00f3gico, por proximidad geogr\u00e1fica y cultural. 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