{"id":4951,"date":"2014-04-24T00:00:59","date_gmt":"2014-04-23T23:00:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.francescmarcalvaro.cat\/?p=2883"},"modified":"2014-04-24T00:00:59","modified_gmt":"2014-04-23T23:00:59","slug":"el-segle-del-periodista-pons","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/2014\/04\/24\/el-segle-del-periodista-pons\/","title":{"rendered":"El segle del periodista Pons"},"content":{"rendered":"<p>\t\t\t\t<\/p>\n<p>Estamos en el siglo XXI pero todav\u00eda no hemos acabado de entender el XX, durante el cual hemos nacido la mayor\u00eda de los que estamos vivos hoy. El siglo pasado fue fascinante porque mostr\u00f3 lo mejor y lo peor de la condici\u00f3n humana, la megamuerte y tambi\u00e9n la instauraci\u00f3n de los derechos humanos, para decir dos extremos. En este delta donde la actualidad y la historia se encuentran como lo hace un r\u00edo al llegar al mar, conviven historiadores y periodistas tratando de arrojar luz sobre unos acontecimientos que no podemos contemplar con la perspectiva generosa con que hablamos de los antiguos egipcios, las cruzadas o la guerra de la Independencia. Los acad\u00e9micos se han inventado una disciplina para poder moverse en este terreno propio de los informadores y lo denominan \u00abhistoria del presente\u00bb. Y tambi\u00e9n hay periodistas que, haciendo el camino en direcci\u00f3n contraria, se visten de arque\u00f3logos de instantes remotos, para tratar de encontrar noticias all\u00ed donde todo parece clausurado. Entre los profesionales del pasado y los profesionales del presente, vamos dando sentido a unos tiempos demasiado lejanos para la desaz\u00f3n de las redacciones y demasiado pr\u00f3ximos para la calma de los archivos.<\/p>\n<p>Agust\u00ed Pons, que es un periodista veterano y un escritor de talento del que hay que destacar sus importantes biograf\u00edas de figuras culturales, ha querido visitar esta tierra de nadie donde el pasado todav\u00eda no se ha enfriado del todo e invita a las preguntas. De esta aventura ha salido un libro exquisito, <em>1914-2014. Per entendre l&#8217;Europa del segle XX<\/em> (P\u00f2rtic), un ensayo de interpretaci\u00f3n hist\u00f3rica que -con una afortunada combinaci\u00f3n de amenidad e inteligencia- visita el mundo del que venimos, con gran libertad y a partir del di\u00e1logo con diez libros. Diez t\u00edtulos que han ayudado a Pons a comprender estos cien a\u00f1os, seg\u00fan confiesa en la introducci\u00f3n. Comprender, he ah\u00ed la operaci\u00f3n b\u00e1sica que todo periodista debe hacer antes de explicar o comunicar algo. A veces, se comunica sin haber intentado entender y, entonces, los resultados son desastrosos porque se tiende a fabricar ruido en vez de separar el grano de la paja.<\/p>\n<p>Entre las obras que hacen de hilo conductor de las reflexiones del periodista barcelon\u00e9s encontramos, por ejemplo, <em>El mundo de ayer<\/em>, de Zweig; <em>Archipi\u00e9lago Gulag<\/em>, de Solzhenitsin; <em>El segundo sexo<\/em>, de Beauvoir; <em>El crepuscle de la democr\u00e0cia<\/em>, de Ferran S\u00e1ez, o <em>El largo viaje<\/em>, de Sempr\u00fan, que siempre ha estado entre sus referentes. Pons utiliza autores potentes para recorrer fen\u00f3menos que han construido nuestra manera de vivir y de pensar, episodios que nos han modificado como miembros de este club denominado humanidad, subsector Europa. Al hacerlo, hurga en las certezas del lector y eso provoca que revisemos lo que pensamos o lo que cre\u00edamos que pens\u00e1bamos. Estamos ante un ensayo tan valiente como higi\u00e9nico, con el deje esc\u00e9ptico de un ciudadano nacido en 1947 bajo una dictadura y convertido -gracias a su oficio- en un observador agudo de los cambios de todo tipo. De los que parecen modas y acaban siendo categor\u00eda y de los que se pretenden revoluciones pero no pasan de an\u00e9cdota.<\/p>\n<p>En <em>Temps ind\u00f2cils<\/em>, Pons hac\u00eda de cronista irreverente de su generaci\u00f3n y daba un testimonio inusual -a veces pol\u00edticamente incorrecto- de unos a\u00f1os convulsos. Ahora, en este libro, ha enfriado la pasi\u00f3n y hace un autorretrato con punta fina de un profesional de la prensa -de un escritor de diarios, para decirlo como Umbral- que siempre ha tenido los ojos puestos en la historia como los ha tenido en la tradici\u00f3n dentro de la cual se inscribe, y que conforman los Maragall, X\u00e8nius, Gaziel, Pla, Cabot, Soldevila, Planes, Sagarra, Luj\u00e1n, Ib\u00e0\u00f1ez Escofet, Montserrat Roig, Espin\u00e0s o Porcel. Con un juego de espejos planificado a conciencia, sutilmente dispuesto, Pons se va definiendo como un librepensador que, al mismo tiempo y bajo la advocaci\u00f3n de Churchill o de quien sea, sabe ense\u00f1arnos el \u00e1ngulo muerto de muchos momentos clave que recordamos o nos han dicho que recordamos. En sus manos, el siglo XX es una gran noticia que debe ser rele\u00edda atentamente, m\u00e1s all\u00e1 de ciertos mitos.<\/p>\n<p>Jean Daniel tiene escrito que los que se ocupan de la actualidad son \u00abescribanos de lo ef\u00edmero\u00bb. Pons coincide con su eminente colega franc\u00e9s. Y por eso elabora, a partir de su larga experiencia, la teor\u00eda del periodista y la escalera de pintor, un canto a la responsabilidad cr\u00edtica de un oficio que tiene una fama tan mala como la de pol\u00edtico: \u00abA medida que [el periodista] vaya subiendo pelda\u00f1os su percepci\u00f3n de la realidad se ir\u00e1 haciendo m\u00e1s panor\u00e1mica y, por lo tanto, m\u00e1s compleja\u00bb. Una complejidad que se desprende de los hechos, por encima de todo. Pons no quiere crear falsas expectativas: \u00abLo que pretende el intelectual es encontrar una teor\u00eda -propia o de otros- que sea capaz de dar coherencia global a lo que est\u00e1 pasando en el mundo. El periodismo, en cambio, consiste en intentar entender, cada ma\u00f1ana, el mundo, y explicarlo con las m\u00ednimas l\u00edneas, o con las m\u00ednimas palabras, posibles. El periodista no se juega su prestigio si la realidad de lo que pasa en el mundo desmiente el punto de vista del cual parte a la hora de intentar entenderlo\u00bb. Hay que observar el siglo XX desde lo alto de la escalera de pintor, aunque se sufra v\u00e9rtigo.<\/p>\n<p>\t\t<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estamos en el siglo XXI pero todav\u00eda no hemos acabado de entender el XX, durante el cual hemos nacido la mayor\u00eda de los que estamos vivos hoy. 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