{"id":5878,"date":"2020-02-06T20:26:41","date_gmt":"2020-02-06T19:26:41","guid":{"rendered":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/?p=5878"},"modified":"2020-02-09T20:33:32","modified_gmt":"2020-02-09T19:33:32","slug":"la-guerra-tal-qual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/2020\/02\/06\/la-guerra-tal-qual\/","title":{"rendered":"La guerra, tal cual"},"content":{"rendered":"<p>No vemos nunca la retaguardia. Siempre estamos en primera l\u00ednea de fuego o muy cerca. La premiada pel\u00edcula 1917 , de Sam Mendes, es tan brillante en su planteamiento y ejecuci\u00f3n t\u00e9cnica que algunos le niegan la capacidad de provocarnos de forma inteligente nuevas preguntas sobre la guerra. Adem\u00e1s, algunos echan de menos esa cr\u00edtica expl\u00edcita al militarismo ciego que desarrolla un cl\u00e1sico como Senderos de gloria , de Stanley Kubrick. Mendes considera \u2013y hace bien\u2013 que el espectador ya sabe de sobras que la guerra es, casi siempre, el resultado de una t\u00f3xica combinaci\u00f3n de intereses oscuros, \u00adpatriotismos agresivos, prejuicios irracionales y promesas fantasiosas. Por tanto, el que ve 1917 acompa\u00f1a a los dos protago\u00adnistas en un viaje por la guerra tal cual, con una exposici\u00f3n de hechos y de detalles tan eficaz que no necesita subrayados moralizantes ni nada parecido. La guerra es la guerra (es decir, una mierda) pero es tambi\u00e9n lo que no vemos. Ese fuera de campo que, a mi entender, es tan importante como el largo plano secuencia que organiza toda la narraci\u00f3n.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEstamos en la nada, es decir, en el frente. Para el espectador, la experiencia es tan fascinante como agotadora. Y no hagan mucho caso de quienes les digan que esta pel\u00edcula es como un videojuego: aqu\u00ed, desde el primer momento, nadie puede considerarse un h\u00e9roe, m\u00e1s bien un pringado. Las im\u00e1genes de Mendes conectan directamente con las mejores p\u00e1ginas escritas sobre la Primera Guerra Mundial por Ernst J\u00fcnger en Tempestades de acero . Perm\u00edtanme la cita: \u201cDurante la ma\u00f1ana el centinela del flanco izquierdo ha sido herido por un balazo que le ha atravesado las dos mejillas. La sangre sal\u00eda a borbotones de la herida en gruesos chorros. Para que la desgracia fuera completa, hoy ha venido tambi\u00e9n a nuestro sector el alf\u00e9rez Von Ewald; quer\u00eda hacer unas fotos de la zapa N, que queda a s\u00f3lo cincuenta metros de distancia de nuestra trinchera. Al darse la vuelta para bajarse del apostadero, un proyectil le destroz\u00f3 la nuca. Muri\u00f3 en el acto. En el apostadero quedaron grandes trozos de hueso de su cr\u00e1neo. Adem\u00e1s, un hombre recibi\u00f3 en un hombro un balazo de poca gravedad\u201d.<br \/>\n&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p>Viendo \u20181917\u2019 es inevitable pensar en lo que la Europa de hoy debe a esos campos repletos de j\u00f3venes muertos<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<br \/>\nEn la nada, aguardan la mala suerte, el enemigo y las ratas. Tal vez la suerte sea uno de los elementos que m\u00e1s nos inter\u00adpelan en 1917 , mucho m\u00e1s que el miedo, la violencia, el tiempo o el sinsentido. Las preguntas sobre el absurdo de la destrucci\u00f3n desembocan en un c\u00e1lculo imposible sobre la suerte que correr\u00e1 cada cual. Gestionar esa suerte es lo m\u00e1s importante, tal vez lo \u00fanico. Y detr\u00e1s de la suerte \u2013o m\u00e1s bien a su alrededor\u2013 est\u00e1 la memoria: todos ser\u00e1n recordados, no por lo que hicieron, simplemente porque estuvieron all\u00ed. La Primera Guerra Mundial democratiza la muerte y, por tanto, construye una memoria de los ca\u00eddos que los poderes del Estado ponen al servicio de los vivos, con toda la pompa posible. El duelo nacional convierte en h\u00e9roes a todos los que no regresan. Aparecen \u00admonumentos memoriales por doquier. Seg\u00fan el historiador Koselleck, \u201cquiz\u00e1s pueda aventurarse el juicio de que todos los monumentos de la Primera Guerra Mundial se caracterizan por compensar la indefensi\u00f3n mediante el p athos . La muerte de cientos de miles en muy pocos kil\u00f3metros cuadrados de terreno por los que se pugnaba exige una fundamentaci\u00f3n que dif\u00edcilmente puede ser aportada por las im\u00e1genes y los conceptos tradicionales. El deseo de salvar continuidades o identidades, que fueron sobre todo destruidas por la muerte, nos conduce de un modo demasiado f\u00e1cil al vac\u00edo\u201d.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nLa modernidad de una guerra sin parang\u00f3n hasta entonces y, por tanto, el vac\u00edo. El mapa de Europa cambiar\u00e1 tras la contienda, tanto como la mentalidad general. El vac\u00edo y la velocidad. Aparecer\u00e1n nuevos estados mientras algunos viejos imperios se convertir\u00e1n en polvo. Los que luchan ignoran todo eso, claro est\u00e1. Ignoran tambi\u00e9n que, a\u00f1os despu\u00e9s, otra guerra asolar\u00e1 el planeta, y que habr\u00e1 esfuerzos por fijar una paz duradera. Es inevitable que el espectador piense en lo que debe la Europa de hoy a esos campos repletos de j\u00f3venes muertos. Hagamos, ahora y aqu\u00ed, nuestro peque\u00f1o homenaje a George Steiner, recientemente fallecido: \u201cLa historia europea ha sido una historia de largas marchas. Las tropas de Alejandro marcharon, es decir, caminaron desde la Grecia continental hasta las fronteras de India y del desierto de Libia\u201d. En la pel\u00edcula de Mendes, los protagonistas son soldados de las fuerzas brit\u00e1nicas: me ahorro el preguntar si el Brexit forma parte o no de esas largas marchas.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nGaziel report\u00f3 magistralmente sobre el terreno, para La Vanguardia , esa guerra de trincheras a la que los periodistas, los pol\u00edticos, los diplom\u00e1ticos y los dem\u00e1s visitantes entraban y sal\u00edan a la manera del personaje de Gila que llama por tel\u00e9fono calzando casco b\u00e9lico. Pero los que combat\u00edan no pod\u00edan huir y deb\u00edan asumir que no bastaba con sobrevivir a los obuses y al gas, que no bastaba con cumplir con la misi\u00f3n asignada. Eso indecible, que Mendes sugiere con gran econom\u00eda narrativa, es lo que hace de 1917 una obra perdurable.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No vemos nunca la retaguardia. Siempre estamos en primera l\u00ednea de fuego o muy cerca. 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