{"id":5988,"date":"2020-03-19T15:28:17","date_gmt":"2020-03-19T14:28:17","guid":{"rendered":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/?p=5988"},"modified":"2020-03-24T15:37:15","modified_gmt":"2020-03-24T14:37:15","slug":"por-i-comandament","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/2020\/03\/19\/por-i-comandament\/","title":{"rendered":"Miedo y mando"},"content":{"rendered":"<p>Tras pensar que vivimos en un mundo cada vez m\u00e1s horizontal (esa es la utop\u00eda que venden lo digital y las redes sociales) se impone lo vertical a pelo. Frente al miedo y la incertidumbre, vamos a dar con eso que sustentamos con nuestros impuestos, con eso que tiene el monopolio de la violencia leg\u00edtima, con eso que algunos han dicho que ir\u00eda desapareciendo en beneficio de soberan\u00edas m\u00e1s blandas y difusas: el Estado-naci\u00f3n de toda la vida, m\u00e1s o \u00admenos puesto al d\u00eda, y dotado de una burocracia encargada de lo ordinario, a la que ahora exigimos abordar lo extra\u00adordinario.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n\u00bfMiedo o mando? Es una pregunta meramente ret\u00f3rica, puesto que la ciudadan\u00eda elige siempre mando, como corresponde a la envergadura del problema que nos tiene encerrados en casa. Porque la alternativa al mando no es la autogesti\u00f3n ideal de los individuos (que s\u00ed se da a peque\u00f1a escala, como un bloque de vecinos o un barrio), sino el regreso al estado de naturaleza, la ley del m\u00e1s fuerte, el todos contra todos, el caos. El mando, en China y en cualquier r\u00e9gimen totalitario o autoritario, reposa en la imposibilidad de un control cabal por parte de la ciudadan\u00eda de las decisiones tomadas por los dirigentes. En cambio, en las democracias, se presume que el mando (por reforzado y excepcional que sea, caso del llamado \u201cestado de alarma\u201d en Espa\u00f1a) sigue sometido al escrutinio de la sociedad, a la divisi\u00f3n de poderes, y a las garant\u00edas que protegen a los individuos, tambi\u00e9n frente a eventuales arbitrariedades de las administraciones p\u00fablicas.<br \/>\n&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p>La idea del Estado-naci\u00f3n y la soberan\u00eda cl\u00e1sica vuelve a ocupar el centro de la escena<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<br \/>\nEl Estado-naci\u00f3n de las democracias actuales act\u00faa, sobre el papel, como un Leviat\u00e1n con bozal que el gobernante de turno conduce con mayor o menor acierto. A este Leviat\u00e1n le cede temporalmente la ciudadan\u00eda parte de sus libertades, para contribuir a un objetivo superior, urgente e ineludible. Las bridas de este Leviat\u00e1n no son f\u00e1ciles de manejar y puede ocurrir que su escudo protector no alcance a todos o, por el contrario, nos asfixie; esta tensi\u00f3n es insoslayable y desborda el cl\u00e1sico debate libertad-seguridad, tan recurrente en los a\u00f1os posteriores a los atentados del 11-S. As\u00ed, llegado el caso, aparece la tormenta perfecta: miedo y mando solapados. Por eso son tan peligrosos los nost\u00e1lgicos que confunden lo vertical con lo eficiente. Hay muchos.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEl Leviat\u00e1n absolutista de Hobbes es \u201cun Dios inmortal al que debemos la paz y defensa: ya que por la autoridad a \u00e9l conferida por cada individuo de la comunidad, tiene tanta fuerza y poder que puede dominar, por el terror, la voluntad de todos con miras a la paz interna y a la ayuda mutua contra los enemigos exteriores\u201d. Pero hay margen frente al monstruo, a pesar de todo. Se entiende, y as\u00ed lo considera el pensador ingl\u00e9s, que la obligaci\u00f3n \u201cde los s\u00fab\u00additos para con el soberano durar\u00e1 mientras, y no m\u00e1s all\u00e1, este sea capaz de protegerlos\u201d. En el Leviat\u00e1n domesticado de nuestras democracias, se mantiene este contrato, pues el ciudadano (ya no s\u00fabdito) espera que el ejercicio del poder sea responsable y eficaz, tambi\u00e9n frente a una situaci\u00f3n excepcional.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nDicho de otro modo: el Gobierno de S\u00e1nchez puede hacer muchas cosas para combatir al Covid-19 pero no puede hacerlo todo. Y, en cualquier caso, deber\u00e1 rendir cuentas (en su momento) a la sociedad, a trav\u00e9s del Parlamento y la opini\u00f3n p\u00fablica. De todo ello se deriva que la gesti\u00f3n pol\u00edtica de la pandemia se convierte en un examen no buscado de legitimidad, para el Gobierno y para el mismo Estado, qui\u00e9rase o no. Y por eso la toma de decisiones al m\u00e1s alto nivel durante estos d\u00edas trasciende la emergencia sanitaria y pone a prueba la credibilidad de todo el sistema, y la auto\u00adridad de quienes est\u00e1n al mando. En otros tiempos, tras la peste y dem\u00e1s plagas no era extra\u00f1o que se produjeran motines, revueltas y revoluciones.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEstamos en el siglo XXI, no el siglo XVII. Un tuit puede provocar la dimisi\u00f3n de un gobierno, la ca\u00edda de las bolsas o una protesta en las principales capitales del planeta. No obstante, el poder sigue siendo algo tremendamente duro y quebradizo a la vez. Retengan lo que escribi\u00f3 Francis Fukuyama en el 2012: \u201cNo existe ninguna garant\u00eda de que una democracia determinada contin\u00fae ofreciendo a sus ciudadanos lo que promete, as\u00ed que no existe la garant\u00eda de que siga siendo leg\u00edtima ante sus ojos\u201d. Piensen en ello cuando vean en la televisi\u00f3n a un gobernante, de aqu\u00ed o de donde sea, explicando las medidas de choque para que el impacto econ\u00f3mico y social del coronavirus no nos deje a la intemperie. En el caso espa\u00f1ol, tengan en cuenta tambi\u00e9n que la emergencia sanitaria coincide con una nueva crisis en la instituci\u00f3n mon\u00e1rquica, un episodio cuya gravedad y alcance se ven difuminados, de momento, a causa del monotema que domina la agenda informativa.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nLa idea del Estado-naci\u00f3n y la soberan\u00eda cl\u00e1sica (la de fronteras, banderas y militares en las calles) vuelve a ocupar el centro de la escena, precisamente cuando nos enfrentamos a una crisis global, que desborda los viejos paradigmas y exige algo m\u00e1s de imaginaci\u00f3n. Regresa un dios que nunca ha dejado de estar ah\u00ed.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tras pensar que vivimos en un mundo cada vez m\u00e1s horizontal (esa es la utop\u00eda que venden lo digital y las redes sociales) se impone lo vertical a pelo. 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