{"id":6034,"date":"2020-03-26T19:51:43","date_gmt":"2020-03-26T18:51:43","guid":{"rendered":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/?p=6034"},"modified":"2020-04-02T20:10:03","modified_gmt":"2020-04-02T19:10:03","slug":"del-lleure-a-laturada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/2020\/03\/26\/del-lleure-a-laturada\/","title":{"rendered":"Del ocio al par\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>El otro d\u00eda, ordenando libros (cosas del confinamiento y sus recreos), di con un libro (repleto de subrayados a l\u00e1piz) que hab\u00eda comprado y le\u00eddo cuando era muy joven, una obra que, en su momento, fue iluminadora: Del paro al ocio , un texto con el que Luis Racionero gan\u00f3 el onceavo premio Anagrama de Ensayo. Coincide mi reencuentro con estas ideas de primeros de los ochenta con el reciente fallecimiento de su autor, alguien que s\u00f3lo trat\u00e9 muy ocasionalmente, pero lo suficiente para celebrar su conversaci\u00f3n inteligente, como la que exhibi\u00f3 durante un almuerzo en pleno verano del 2011, en el que me dedic\u00f3, amablemente, sus Memorias de un liberal psicod\u00e9lico . Aquel d\u00eda, pens\u00e9 que nuestro pa\u00eds tiende a castigar las actitudes abiertas \u2013como la de Racionero\u2013 y a premiar, en cambio, las ideas m\u00e1s r\u00edgidas, algo que resulta desastroso. Debe de ser por eso que hay tanta gente en los medios que, incluso en jornadas de alta incertidumbre como las que vivimos hoy, se permite emitir afirmaciones tajantes con la seguridad enfermiza del que se columpia en el dogma para esconder la inanidad que le domina; sin ir muy lejos, recientemente, qued\u00e9 alucinado con el art\u00edculo \u2013por llamarlo de alg\u00fan modo\u2013 de un propagandista habitual y entusiasta del modelo chino cuya tesis era que \u201cno hay para tanto\u201d, un delirio que provoca arcadas.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nPero dejemos a los trileros de turno y volvamos al ensayo \u2013publicado en mayo de 1983\u2013 con el que Racionero explicaba un mundo que limitaba al norte con el malestar social y al sur con la utop\u00eda. Comenzaba as\u00ed: \u201cLa crisis del paro es el tema de los ochenta; fen\u00f3meno desconcertante temido y, a pesar de las ingentes cantidades dedicadas a estudios, no previsto por los pensadores de las ciencias sociales, a los que ha sorprendido, desprovistos de un marco te\u00f3rico para hacerle frente\u201d. La propuesta radicalmente humanista del economista, ingeniero, urbanista y escritor catal\u00e1n era estimulante para un lector de diecis\u00e9is a\u00f1os, mucho menos para las elites pol\u00edticas y econ\u00f3micas que cortaban entonces el \u00adbacalao: \u201cLas condiciones objetivas del \u00adfinal del siglo XX se\u00f1alan a la posibilidad de concretar estos ideales abstractos en una sociedad del ocio cuyo rasgo fun\u00addamental sea la noci\u00f3n de la medida: en lo econ\u00f3mico por un desarrollo sin cre\u00adcimiento, que autolimite la agresividad competitiva y la avaricia acumulativa; en lo ecol\u00f3gico por una escala humana que convierta las ciudades en habitables y descentralice la \u00adpoblaci\u00f3n en comarcas y ciudades-Estado donde pueda recuperarse el individuo universal\u201d. Demasiado hetero- doxo (\u00bfnaif?) para la derecha y la izquierda de aquel entonces. Recordemos que est\u00e1bamos en plena guerra fr\u00eda y en Espa\u00f1a gobernaba Gonz\u00e1lez mientras Pujol presid\u00eda la Generalitat.<br \/>\n&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p>Leer hoy las formulaciones l\u00facidas de Racionero me provoca esa nostalgia rara de lo no vivido<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<br \/>\nLeer hoy \u2013atrincherado en casa para capear el coronavirus\u2013 las formulaciones l\u00facidas de Racionero sobre una sociedad basada en el otium cum dignitate me provoca esa nostalgia rara de lo no vivido. Es una sensaci\u00f3n que se acrecienta cada vez que escucho los augurios de todos los que pretenden que la presente crisis se convierta en el caso pr\u00e1ctico definitivo y la prueba concluyente de lo acertado de sus teor\u00edas generales sobre el capitalismo, la democracia, la comunicaci\u00f3n, la religi\u00f3n, la familia o la cocina de autor. \u00a1Qu\u00e9 pereza! Estamos teorizando sobre el futuro que nos aguarda a demasiada velocidad, sin tener perspectiva suficiente para anunciar profec\u00edas como lo har\u00eda un lanzador de cuchillos en la pista central de un circo. Veo muchas ganas de habitar una sociedad a medio camino de El planeta de los simio s y Un mundo feliz , aunque no faltan quienes est\u00e1n a cinco minutos de aplaudir el r\u00e9gimen que Orwell describe en la novela 1984.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nDel paro al ocio y del ocio (relativo) al par\u00f3n forzoso. Y del par\u00f3n forzoso a la gran incertidumbre. \u201cNo est\u00e1bamos preparados para esto\u201d, le digo a un amigo. \u201cNuestros abuelos y padres tampoco estaban preparados para la mierda que les cay\u00f3 encima\u201d, replica acertadamente, mientras tomamos cerveza en una reuni\u00f3n virtual, pantalla de por medio. En el ensayo de Racionero, se habla de las contradicciones entre los valores puritanos del primer capitalismo y la \u00e9tica hedonista \u201cde una juventud pasota que forma la nueva clase ociosa nacida en la sociedad opulenta, saturada de consumo pero con un elevado \u00edndice de poblaci\u00f3n que no puede trabajar aunque quiera\u201d. Me r\u00edo cuando doy con la palabra pasota , que ya ten\u00eda m\u00e1s que olvidada. No recuerdo haber sido clase ociosa, la verdad. Tal vez lo fui y no me enter\u00e9, eso deb\u00eda ser la posmodernidad. Y a lo mejor, ahora, soy un zombi porque todos somos zombis mientras pelegrinamos de la cocina al ba\u00f1o y del dormitorio al comedor.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nLo que ocurre estos d\u00edas no es surrealista. La crisis del coronavirus es una experiencia hiperrealista, m\u00e1s real que la pura realidad. Eso sobrecoge. El paro y el ocio que analiz\u00f3 brillantemente Racionero como estadios diferentes en evoluci\u00f3n se han convertido hoy en una sola y misma cosa: estamos ociosamente parados a la espera de que el mundo vuelva a ponerse en \u00admarcha (o no).<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El otro d\u00eda, ordenando libros (cosas del confinamiento y sus recreos), di con un libro (repleto de subrayados a l\u00e1piz) que hab\u00eda comprado y le\u00eddo cuando era muy joven, una&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":6040,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[6,10,1],"tags":[3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6034"}],"collection":[{"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6034"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6034\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6042,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6034\/revisions\/6042"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6040"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6034"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6034"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6034"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}