{"id":6365,"date":"2020-08-27T08:54:10","date_gmt":"2020-08-27T07:54:10","guid":{"rendered":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/?p=6365"},"modified":"2020-08-30T09:00:03","modified_gmt":"2020-08-30T08:00:03","slug":"el-centre-i-la-rabia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/2020\/08\/27\/el-centre-i-la-rabia\/","title":{"rendered":"El centro y la rabia"},"content":{"rendered":"<p>Es una historia explicada decenas de veces: el giro al centro del PP. Como una leyenda que se repite ritualmente cuando llega la estaci\u00f3n de las lluvias para que los dioses permanezcan mansos. Es la historia interminable, el giro que gira sobre s\u00ed mismo que, a su vez, gira sobre la nada. El centrismo de los conservadores es, en el mejor de los casos, un mero oportunismo pasajero \u2013Aznar en 1996 para contar con el apoyo de CiU y del PNV\u2013 o el efecto \u00f3ptico que genera cierto estilo funcionarial, como el que Rajoy exhibi\u00f3 a modo de moderaci\u00f3n quietista. Ahora, con la destituci\u00f3n de \u00c1lvarez de Toledo como portavoz del PP, Pablo Casado juega a sugerir una recolocaci\u00f3n en los ra\u00edles del centro, en\u00e9sima contorsi\u00f3n de una marca pol\u00edtica atrapada entre Vox y eso que se llama \u201csentido de Estado\u201d.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nPero el actual PP est\u00e1 vacunado contra la tentaci\u00f3n centrista. Se construy\u00f3 precisamente contra eso y est\u00e1 en su ADN considerar que la mirada al centro es igual a debilidad, dejaci\u00f3n o traici\u00f3n a las esencias. En el fondo, y a pesar de contar con su hijo en sus filas, los populares de hoy no provienen de Adolfo Su\u00e1rez, sino de Manuel Fraga, as\u00ed como de la refundaci\u00f3n que impuls\u00f3 Aznar desde la FAES, entidad a la que incorpor\u00f3 varios ex de la suarista Uni\u00f3n de Centro Democr\u00e1tico (UCD), que abjuraron as\u00ed de su etapa en la \u00f3rbita del centrismo. Recordemos que Casado es un producto del aznarismo.<br \/>\n&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p>El actual PP est\u00e1 vacunado contra la tentaci\u00f3n centrista, se construy\u00f3 precisamente contra eso<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<br \/>\nEl 13 de septiembre de 1976, en el madrile\u00f1o restaurante El Bodeg\u00f3n, queda claro que una parte importante de la derecha posfranquista no quiere caminar por el centro pol\u00edtico. Son las primeras semanas del Gobierno de Su\u00e1rez y proliferan las reuniones para crear los artefactos que permitan aterrizar en la futura democracia. A la mesa se sientan Jos\u00e9 Mar\u00eda de Areilza, P\u00edo Cabanillas y Manuel Fraga. Los dos primeros tienen claro que hay que levantar la bandera centrista, pero Fraga va a su bola, ya tiene pensado su proyecto, que llamar\u00e1 Alianza Popular (AP) y que tiene el objetivo de atraer a esa mayor\u00eda silenciosa que algunos etiquetan como franquismo sociol\u00f3gico. El de Villalba va a por todas: cuenta ya con varios exministros de la dictadura como L\u00f3pez Rod\u00f3, Fern\u00e1ndez de la Mora, Licinio de la Fuente, Cruz Mart\u00ednez Esteruelas o Silva Mu\u00f1oz. A la derecha de estos van a quedar s\u00f3lo los nost\u00e1lgicos m\u00e1s duros del llamado b\u00fanker .<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nLo que viene luego es de sobra conocido. Las primeras elecciones las gana la coalici\u00f3n UCD, artefacto creado desde el poder. Se trata de una amalgama de ex\u00adfranquistas, democristianos, liberales, socialdem\u00f3cratas y regionalistas, familias pol\u00edticas que siempre luchar\u00e1n por controlar una maquinaria inestable al servicio de Su\u00e1rez. Mientras, la derecha que articula Fraga va sumando agravios contra el l\u00edder de la transici\u00f3n, al que menosprecia sin disimulo.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEn la etapa final de Su\u00e1rez en el Gobierno, cuando muchos le abandonan, la derecha econ\u00f3mica (de la que dependen las deudas acumuladas en las campa\u00f1as electorales) y la derecha ideol\u00f3gica (que va horadando el partido) aprovechan la ocasi\u00f3n para ajustar cuentas con un hombre que odian profundamente. La derechona \u2013por decirlo como Umbral\u2013 ve al de Cebreros como a un traidor, un usurpador, un advenedizo. La rabia contra el inquilino de la Moncloa es omnipresente, en los medios y en los despachos. Es una rabia con muchos oficiantes. Lo resumi\u00f3 muy bien un fiel colaborador de Su\u00e1rez, el mallorqu\u00edn Josep Meli\u00e0, que fue secretario de Estado para la Informaci\u00f3n y portavoz del Gobierno: \u201cNunca tantos, en una democracia, unieron sus esfuerzos a derecha e izquierda, desde los cuarteles a la prensa, para singularizar en un hombre fetiche los pinchazos de aguja del gran vud\u00fa nacional\u201d.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nLa derecha que est\u00e1 en la base del actual PP nunca confi\u00f3 en Su\u00e1rez ni entendi\u00f3 esa apuesta centrista que, con enorme olfato, despleg\u00f3 audazmente un tipo carism\u00e1tico formado en el partido \u00fanico del franquismo. Valga como muestra lo que escribi\u00f3 Juan Rosell Lastortras \u2013todav\u00eda no se hab\u00eda convertido en dirigente empresarial\u2013 en el libro Espa\u00f1a en direcci\u00f3n equivocada , publicado dos meses antes de la intentona golpista del 23 de febrero de 1981: \u201cEl Gobierno no hace honor a su nombre. A Su\u00e1rez puede dec\u00edrsele casi todo menos gobernante. De ilusionista a mago; de maniobrero a equilibrista; de derechista a izquierdista. Todo menos lo que realmente deber\u00eda ser: un estadista. Los hombres de Estado tienen palabra firme e ideas claras. Son consecuentes con sus ideales y sus electores. Su\u00e1rez, no. Puede decir que s\u00ed, y dar a entender que no. Puede decir a unos que pitos y a otros que flautas. Quedarse \u00e9l tan pancho, y los unos y los otros, entre los pitos y las flautas, armarse una de \u00f3rdago. Su\u00e1rez es el s\u00ed y el no. El uno, el dos y la equis. Es una quiniela de catorce aciertos\u201d.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nPor todo eso \u2013y por varias razones m\u00e1s\u2013 el PP no es la CDU de la se\u00f1ora Merkel.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es una historia explicada decenas de veces: el giro al centro del PP. 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