{"id":6452,"date":"2020-11-11T19:54:17","date_gmt":"2020-11-11T18:54:17","guid":{"rendered":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/?p=6452"},"modified":"2020-12-05T20:04:09","modified_gmt":"2020-12-05T19:04:09","slug":"tornen-les-bullangues","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/2020\/11\/11\/tornen-les-bullangues\/","title":{"rendered":"\u00bfVuelven las bullangas?"},"content":{"rendered":"<p>Vi la pintada en una pared hace pocos d\u00edas: \u201cQue cremin els carrers\u201d (que quemen las calles). Me detuve y la le\u00ed dos veces, quiz\u00e1 tres. La frase, clamor desazonado y a la vez imperativo, no iba firmada por las siglas de organizaci\u00f3n alguna. Nada. Un grito an\u00f3nimo: \u201cQue cremin els carrers\u201d. Al l\u00edo. La s\u00edntesis de un programa pol\u00edtico nihilista para nuestra \u00e9poca, trufada de un malestar cada d\u00eda m\u00e1s intenso, sobre todo a ra\u00edz de los efectos econ\u00f3micos y sociales de la pandemia, a los cuales hay que a\u00f1adir la desconfianza hacia nuestros gobernantes. Pensemos en el desastre de las ayudas a los aut\u00f3nomos gestionadas por la Generalitat o en la dejadez del Gobierno a la hora de pagar los ERTE mediante el SEPE. Es f\u00e1cil entender que muchas personas suspendan a los pol\u00edticos responsables de hacer que las cosas funcionen.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nCon todo, vivimos tiempos civilizados y debemos alegrarnos de ello. La paciencia del ciudadano es muy alta y, a pesar de algunas excepciones arrebatadas o claramente vand\u00e1licas, el malestar \u2013convertido a menudo en irritaci\u00f3n e indignaci\u00f3n\u2013 no acaba cuajando siempre en disturbios, como ha pasado en otros momentos de la historia. Por ahora, es v\u00e1lido aquel dicho seg\u00fan el cual \u201cla procesi\u00f3n va por dentro\u201d. Catalu\u00adnya, y concretamente Barcelona, ha sido escenario de todo tipo de protestas, asonadas y alborotos, a menudo de una violencia considerable. Quiz\u00e1 no tenemos memoria de ello y por eso idealizamos nuestra manera de hacer. Tras pestes y epidemias, no era extra\u00f1o que se produjeran levantamientos, promovidos por los que ten\u00edan menos que perder. En el XIX, la capital catalana fue noticia varias veces por los motines urbanos que convert\u00edan las calles en verdaderos campos de batalla. La tendencia culmina entrado ya el siglo XX con la Setmana Tr\u00e0gica. El choque entre las clases populares y los poderes era frecuente. La violencia \u2013a caballo entre el hambre, la enfermedad, la explotaci\u00f3n\u2013 pon\u00eda en primer plano los conflictos sociales y pol\u00edticos de fondo de un pa\u00eds que llegaba a la modernidad de mala manera. La violencia de anta\u00f1o era de un calado hoy \u00adinimaginable, que convierte \u2013por comparaci\u00f3n\u2013 la batalla de Urquinaona de octubre del a\u00f1o pasado \u2013por poner un ejemplo\u2013 en un recreo de parvulario.<br \/>\n&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p>Los agraviados de hoy se abstendr\u00e1n o votar\u00e1n las opciones extremistas con soluciones inmediatas<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<br \/>\nLas bullangas que tuvieron lugar en Barcelona entre 1835 y 1843 dejaron fuerte huella en la mentalidad decimon\u00f3nica. El historiador Jordi Casassas explica que estos graves disturbios ayudaron \u201ca concretar las identidades de clase, dado que el contraste entre unas y otras se demostr\u00f3 como un poderoso factor identitario\u201d. Durante la bullanga de 1835, asesinan al general Bassa, que ejerce de gobernador militar, y provocan incendios en alg\u00fan convento, casas de propietarios y la moderna f\u00e1brica el Vapor de los Bonaplata. El cuerpo del general, por cierto, es arrojado a la hoguera. \u00bfSe lo pueden imaginar? La bullanga de 1842 acab\u00f3 con el bombardeo de Barcelona ordenado por Espartero y una represi\u00f3n a gran escala. que se repiti\u00f3 el a\u00f1o siguiente. Seg\u00fan Josep Termes, experto en el movimiento obrero, estos motines y el republicanismo federal entre 1840 y 1873 se tienen que ver \u201ccomo una oposici\u00f3n popular urbana, no burguesa; como una propuesta de las clases subalternas contra el poder creciente de la burgues\u00eda conservadora y del aparato del Estado centralista\u201d. El catalanismo se ver\u00e1 atravesado, desde su nacimiento, por los anta\u00adgonismos de clase y por el miedo a las calles en llamas.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nHa llovido mucho desde mediados del XIX. Las condiciones objetivas \u2013por decirlo de una manera cl\u00e1sica\u2013 de entonces y las de ahora son incomparables. De entrada, y a pesar de la precariedad y las nuevas desigualdades, disfrutamos de un Estado de bienestar que \u2013con m\u00e1s o menos efica\u00adcia\u2013 hace de red. Basta pensar en la cobertura \u00adsanitaria universal para darnos cuenta de que el d\u00eda a d\u00eda de nuestros bisabuelos y \u00adtatarabuelos no ten\u00eda nada que ver con nuestra existencia, incluso cuando est\u00e1 amenazada por el paro y la p\u00e9rdida de poder adquisitivo. Lo sustancial que separa el malestar de \u00adanta\u00f1o y el malestar presente es el cambio de lo que denominamos sujeto hist\u00f3rico: los proletarios desamparados de los tiempos de Mar\u00eda Casta\u00f1a son hoy las clases medias empobrecidas y sometidas a la sospecha de que el impacto de la pandemia no hace m\u00e1s que acelerar un proceso que hab\u00eda em\u00ad\u00adpezado con la crisis global que arranca en el 2008.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nLos obreros y menestrales que tomaban parte en las bullangas se arriesgaban porque intu\u00edan que solo el choque romper\u00eda la dominaci\u00f3n injusta que los condenaba a una vida de oscuridad; en la actualidad, el aut\u00f3nomo que vive al d\u00eda, el joven atado a un salario exiguo que no le permite salir de casa de los padres y el parado maduro que encuentra todas las puertas cerradas son figuras atrapadas en la perplejidad, la fatiga y la potencial desafecci\u00f3n. Antes que impulsar un mot\u00edn del pan a trav\u00e9s de las redes sociales, los agraviados de hoy se abstendr\u00e1n o \u2013atenci\u00f3n\u2013 tal vez votar\u00e1n las opciones extremistas que prometen soluciones inmediatas. Las calles no quemar\u00e1n, quiz\u00e1 lo har\u00e1n las urnas.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vi la pintada en una pared hace pocos d\u00edas: \u201cQue cremin els carrers\u201d (que quemen las calles). Me detuve y la le\u00ed dos veces, quiz\u00e1 tres. 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