{"id":6544,"date":"2020-12-31T12:12:31","date_gmt":"2020-12-31T11:12:31","guid":{"rendered":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/?p=6544"},"modified":"2021-01-10T12:49:44","modified_gmt":"2021-01-10T11:49:44","slug":"converses-pendents","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/2020\/12\/31\/converses-pendents\/","title":{"rendered":"Conversaciones pendientes"},"content":{"rendered":"<p>Si quisiera explicar todo eso como un cuento para ni\u00f1os, escribir\u00eda que hay alg\u00fan lugar \u2013entre el mar y el cielo\u2013 donde han ido a parar nuestras no conversaciones, una especie de gran cementerio de frases hu\u00e9rfanas que hemos imaginado \u2013intuido, so\u00f1ado\u2013 pero no hemos \u00adexpresado. Es un lugar pantanoso del verbo donde se extrav\u00edan las palabras que deb\u00edan elevarse pero que, finalmente, se han visto arrinconadas sin haber tenido su momento. Me parece que estas no conversaciones me han llevado a un territorio del cual to\u00addav\u00eda no puedo hacer el mapa, una zona del vivir que no hab\u00eda medido, una trastienda de la conciencia que aparece m\u00e1s n\u00edti\u00addamente cuando el trato con los otros pierde con\u00adsistencia, en beneficio de un yo que confunde cristales con espejos y espejos con ventanas.<br \/>\n&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p>El a\u00f1o de la pandemia habr\u00e1 sido tambi\u00e9n un a\u00f1o de conocidos que no fueron, de amistades no natas<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<br \/>\nLa conversaci\u00f3n es una aventura al alcance de la mano en un mundo que ha convertido la aventura en un producto de temporada o un juego para directivos: conoces a alguien mientras te conoces, el arte de conversar con alguien (hablar tranquilamente, no despachar asuntos con una finalidad instrumental) es el placer de hablar por hablar, en contra del imperativo productivo y pr\u00e1ctico que conduce nuestras vidas. Por eso reitero que la conversaci\u00f3n es una aventura: empezamos a charlar y no sabemos d\u00f3nde vamos, no sabemos qu\u00e9 habr\u00e1 a la vuelta de la esquina, despu\u00e9s de que nuestro interlocutor haya soltado, quiz\u00e1 sin querer, un breve inciso en una explicaci\u00f3n que ten\u00eda un cariz previsible. No sabemos d\u00f3nde llegaremos, no sabemos ni si llegaremos. La conversaci\u00f3n es dar vueltas a la noria m\u00e1s que un trayecto en l\u00ednea recta. Adem\u00e1s, conversar pide una suspensi\u00f3n del tiempo, olvidar el reloj, y abrazar silencios. Las mejores conversaciones que recuerdo se han producido como una suma de azares, con una fluidez imprevista que acaba dibujando formas perfectas en el vac\u00edo. Es un discurso generado por una mec\u00e1nica oculta y sutil.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nNo, las pantallas no sirven. Sirven para hacer reuniones de trabajo, dar clases, hacer presentaciones comerciales, simular un encuentro de amigos o compa\u00f1eros durante media hora, pero no sirven para hablar cara a cara dos personas, a fondo y sin ning\u00fan otro objetivo que ensayarse, como dir\u00eda Montaigne. Porque la pantalla crea una distancia que \u2013qui\u00e9rase o no\u2013 impide la construcci\u00f3n de esa dimensi\u00f3n que es propia del hablar. Una dimensi\u00f3n que calificar\u00eda de sagrada, si este adjetivo no hubiera sido quemado por todo tipo de vendedores de humo. Por mejor voluntad que pongan, desde el ordenador o el smartphone podr\u00e1n intercambiar frases, no podr\u00e1n hablar.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nUna de las conversaciones m\u00e1s ilumi\u00adnadoras de mi vida fue \u2013hace algunos a\u00f1os\u2013 con un habitante de un peque\u00f1o pueblo del Pallars Sobir\u00e0, un abuelo que era \u2013todo \u00e9l\u2013 el resumen del siglo XX. Recuerdo sus palabras, sus gestos, el olor de su ropa, y tambi\u00e9n tengo presente el paisaje que nos acog\u00eda, incluso el ruido del viento de la tarde. La conversaci\u00f3n era todo este fardo de datos \u2013para decirlo a la manera de ahora\u2013 m\u00e1s algo que trascend\u00eda nuestro encuentro y lo convert\u00eda en el negativo de una fotograf\u00eda ampliada, la huella de un momento en la tierra. Esa conversaci\u00f3n se convirti\u00f3 en una bomba de relojer\u00eda: ir\u00eda estallando dentro de m\u00ed para derribar ideas y percepciones. As\u00ed son las conversaciones que valen la pena.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nMe preguntaron en RAC1 c\u00f3mo me lo monto para ir pasando esta temporada de la Covid-19 y respond\u00ed que combino la esperanza, la paciencia y la incertidumbre, como el artista chino de circo que intenta que ninguno de los tres platos se rompa. Cada uno hace lo que puede. As\u00ed nos vamos adaptando, y procuramos hacer ver que somos animales inteligentes. Pero nuestra adaptaci\u00f3n comporta da\u00f1os colaterales. Por ejemplo, la imaginaci\u00f3n fabrica una mirada melanc\u00f3lica sobre las conversaciones que no hemos podido mantener y eso no es m\u00e1s que la a\u00f1oranza primitiva y salvaje por la vida otra que dejamos fuera de casa cuando sonaron las alarmas y nos pusimos la mascarilla. Hay que evitar que la melancol\u00eda nos lleve a la nostalgia. Es muy peligroso, porque la nostalgia \u2013como nos advierte Svetlana Boym\u2013 \u201ctraza el espacio en el tiempo y el tiempo en el espacio, e impide establecer una distinci\u00f3n entre sujeto y objeto; tiene dos cabezas, como Jano; es una espada de doble filo\u201d. Que tengan ustedes feliz a\u00f1o.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si quisiera explicar todo eso como un cuento para ni\u00f1os, escribir\u00eda que hay alg\u00fan lugar \u2013entre el mar y el cielo\u2013 donde han ido a parar nuestras no conversaciones, una&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":6546,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[6,7],"tags":[3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6544"}],"collection":[{"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6544"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6544\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6547,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6544\/revisions\/6547"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6546"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6544"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6544"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6544"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}