{"id":6974,"date":"2021-08-05T18:18:04","date_gmt":"2021-08-05T17:18:04","guid":{"rendered":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/?p=6974"},"modified":"2021-08-16T18:23:37","modified_gmt":"2021-08-16T17:23:37","slug":"no-mes-joguines-trencades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/2021\/08\/05\/no-mes-joguines-trencades\/","title":{"rendered":"No m\u00e1s juguetes rotos"},"content":{"rendered":"<p>Se les denominaba \u201cjuguetes rotos\u201d. Era la ret\u00f3rica period\u00edstica de hace unas d\u00e9cadas. El \u00eddolo deportivo que descend\u00eda a los infiernos era etiquetado irremediablemente como \u201cjuguete roto\u201d. As\u00ed fue, por ejemplo, con Maradona, el genio argentino que acab\u00f3 engullido por los para\u00edsos artificiales de consumo compulsivo. As\u00ed era con aquellos que, en el f\u00fatbol o en otros deportes, terminaban siendo personajes de tragedia a la medida exacta de la prensa amarilla y del coraz\u00f3n, valga la redundancia. Eran la cruz de la cara brillante del \u00e9xito deportivo y social que rodeaba a los m\u00e1s grandes, los que hab\u00edan tocado el cielo con sus haza\u00f1as memorables en el estadio.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nLa valiente actitud de Simone Biles, la gimnasta estadounidense que ha declarado sus problemas de salud mental en Tokio, est\u00e1 en las ant\u00edpodas del comportamiento de los deportistas de anta\u00f1o, esos que acababan siendo juguetes rotos tras simular, durante meses o a\u00f1os, que eran invulnerables, duros, incansables y casi perfectos. La estrella de estos Juegos Ol\u00edmpicos ha roto el tab\u00fa y ha hecho visible la humana debilidad de los que se exigen siempre un poco m\u00e1s. Ha emergido lo que tambi\u00e9n hay detr\u00e1s del c\u00e9lebre lema ol\u00edmpico (\u201cCitius, altius, fortius\u201d): m\u00e1s dudas, m\u00e1s sombras, m\u00e1s miedos. La f\u00e1bula de Biles es la de una sociedad que quiere \u2013en teor\u00eda\u2013 m\u00e1s verdad y m\u00e1s empat\u00eda. Nos gusta que los mitos de ahora sean admirables no solo por lo que hacen y nosotros no podemos hacer, tambi\u00e9n por el modo c\u00f3mo manejan los abismos en los que caemos el com\u00fan de los mortales. Adi\u00f3s al juguete roto, bienvenida la estrella que confiesa sus l\u00edmites sin tapujos. Pero el cuento solo funciona si el \u00eddolo regresa y es capaz de sobreponerse: Biles, el martes, volvi\u00f3 a competir y logr\u00f3 una medalla de bronce. La historia ha tenido un final feliz. Sergio Heredia, en su magn\u00edfica cr\u00f3nica, ha hablado de \u201crenacimiento\u201d. La chica que not\u00f3 sobre sus hombros todo el peso del mundo se ha vencido a s\u00ed misma. Un guion a la medida de nuestro confort. Pr\u00f3ximamente, en alguna serie.<br \/>\n&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p>Biles es Rocky Balboa, ese boxeador de ficci\u00f3n al que rezamos cuando todo parece irse a la mierda<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<br \/>\nEn la pr\u00e1ctica de las artes, la vulnerabilidad, en cambio, cotiza al alza, por lo menos desde el romanticismo. Dos de los fundadores de la literatura moderna, Edgar Allan Poe y Charles Baudelaire, lo dejaron claro en sus respectivas vidas y obras, y con ello dieron unas pistas que todav\u00eda seguimos. Fernando Pessoa, en Libro de desasosiego , hace un Biles de antolog\u00eda: \u201cEl mismo escribir ha perdido la dulzura para m\u00ed. Se ha trivializado tanto, no solo el acto de dar expresi\u00f3n a emociones cuanto el de perfeccionar frases, que escribo como quien come o bebe, con m\u00e1s o menos atenci\u00f3n, pero medio enajenado y desinteresado, medio atento y sin entusiasmo ni fulgor\u201d. La modernidad es la abulia y el desencantamiento, ese peso inverso del mundo que reduce el individuo a una parte de la masa complacida, que \u2013a su vez\u2013 el capitalismo convierte en p\u00fablico de s\u00ed mismo. Nietzsche ilumina el siglo con un aforismo: \u201cCompensaci\u00f3n del poeta: sus sufrimientos y el placer de expresarlos\u201d. Pessoa \u2013de nuevo\u2013 lo atrapa por la puerta de atr\u00e1s: \u201cEl poeta es un fingidor. \/ Finge tan completamente \/ que hasta finge que es dolor \/ el dolor que en verdad siente\u201d. En la cultura de masas \u2013el cine y el rock\u2013 la vulnerabilidad alcanza su m\u00e1xima seducci\u00f3n necr\u00f3fila. El pante\u00f3n de actores y m\u00fasicos que murieron j\u00f3venes es un faro subyugante que convierte el peso del mundo en una carcajada imp\u00eda, la del placer secreto de admirar a los fantasmas que nunca van a envejecer: Marilyn Monroe, James Dean, Jim Morrison\u2026<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nSimone Biles es Rocky Balboa, ese boxeador de ficci\u00f3n al que rezamos cuando todo parece irse a la mierda. La gimnasta de Columbus explic\u00f3 as\u00ed la raz\u00f3n de su necesidad de parar: \u201cNo estaba lesionada. Bueno, s\u00ed. Me hab\u00eda lesionado el orgullo\u201d. Bloqueo mental. El italoamericano siempre se levantaba tras ser derribado. Por eso sigue siendo un santo a mano. Cioran podr\u00eda poner los subt\u00edtulos a la nueva pe\u00adl\u00edcula: \u201cQuien no ha experimentado el miedo a todo, el terror del mundo, la ansiedad universal, la inquietud suprema, el suplicio de cada instante, no sabr\u00e1 nunca lo que significan la tensi\u00f3n f\u00edsica, la demencia de la carne y la locura de la muerte\u201d.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nLos juguetes rotos ya no gustan, estamos en otra onda. Ahora solo falta que apliquemos esta narrativa tan emp\u00e1tica al rider que se juega la vida para traernos una hamburguesa o una raci\u00f3n de sushi a toda leche.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se les denominaba \u201cjuguetes rotos\u201d. Era la ret\u00f3rica period\u00edstica de hace unas d\u00e9cadas. El \u00eddolo deportivo que descend\u00eda a los infiernos era etiquetado irremediablemente como \u201cjuguete roto\u201d. 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