{"id":7074,"date":"2021-10-14T10:56:22","date_gmt":"2021-10-14T09:56:22","guid":{"rendered":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/?p=7074"},"modified":"2021-10-27T10:59:57","modified_gmt":"2021-10-27T09:59:57","slug":"entre-callar-i-escopir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/francescmarcalvaro.cat\/es\/2021\/10\/14\/entre-callar-i-escopir\/","title":{"rendered":"Entre callar y escupir"},"content":{"rendered":"<p>De las palabras a los hechos. A veces, este espacio desaparece y somos engullidos por el vendaval de la acci\u00f3n desatada. El reciente ataque a la sede del sindicato CGIL ha sumido Italia en un debate muy denso sobre los l\u00edmites del pluralismo, que es la discusi\u00f3n perpetua de cualquier democracia frente a aquellos que aspiran a sojuzgarla, desvirtuarla o eliminarla. Mario Draghi, el primer ministro, estudia la ilegalizaci\u00f3n del partido neofascista Fuerza Nueva, responsable de los graves sucesos del pasado fin de semana en Roma. M\u00e1s all\u00e1 de lo que finalmente ocurra con ese grup\u00fasculo, el episodio nos alerta sobre los efectos de la propaganda totalitaria y autoritaria. La web de estos neofascistas ha sido bloqueada por orden de la Fiscal\u00eda.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nEs una discusi\u00f3n cl\u00e1sica en todas las sociedades abiertas desde 1945 el valorar si es mejor o peor (para el sistema de libertades) limitar el discurso de los que, desde posiciones extremistas de cualquier signo, coquetean con la violencia y emiten mensajes susceptibles de ser considerados delito de odio. Dado que el sentido del delito de odio est\u00e1 muy claro (la protecci\u00f3n de colectivos vulnerables y minor\u00edas diana), pero se puede desfigurar a conveniencia, estas discusiones derivan a menudo en el bizantinismo m\u00e1s oscuro. Tambi\u00e9n hemos llegado a momentos de un surrealismo muy indigesto; por ejemplo, recuerden que, en el 2019, la entonces fiscal general del Estado, Mar\u00eda Jos\u00e9 Segarra, emiti\u00f3 una circular en la que consideraba que \u201cuna agresi\u00f3n a una persona de ideolog\u00eda nazi, o la incitaci\u00f3n al odio hacia tal colectivo, puede ser incluida en este tipo de delitos [de odio]\u201d, un desprop\u00f3sito monumental que fue contestado desde el mundo jur\u00eddico y pol\u00edtico.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n\u00bfDamos o no damos voz a los fascistas? Esa es la pregunta del mill\u00f3n que, en realidad, esconde otra, mucho m\u00e1s pr\u00e1ctica: \u00bfc\u00f3mo perdemos el derecho a hablar p\u00fablicamente en un sistema que ampara incluso los discursos que propugnan acabar con la democracia? La cuesti\u00f3n est\u00e1 re\u00adlacionada con un asunto que el colega Josep Mart\u00ed Blanch trat\u00f3 en estas p\u00e1ginas hace unos d\u00edas, a ra\u00edz de ciertos delitos registrados en varios macrobotellones: \u201cFalta valent\u00eda. Aceptar que existe un problema que afecta a colectivos concretos y que, precisamente, para preservarlos de juicios y prejuicios generalistas, es necesario decirnos y describir ciertas realidades\u201d.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nSeg\u00fan su an\u00e1lisis \u2013lo comparto\u2013, la auto\u00adcen\u00adsu\u00adra social y el imperio de lo pol\u00edticamente correcto est\u00e1n dejando fuera de la conversaci\u00f3n p\u00fablica muchos \u00edtems que la ciudadan\u00eda vive con preocupaci\u00f3n, y eso queda, a la postre, en manos exclusivas de partidos de ultraderecha. Si de inmigraci\u00f3n, salud, educaci\u00f3n, pol\u00edticas de g\u00e9nero y orden p\u00fablico solo hablan dis\u00adtinto los ultras, la bomba est\u00e1 servida. \u00adPorque ante sus propuestas (inquietantes, zafias, extremas) se tiende a responder con la absurda prohibici\u00f3n t\u00e1cita de abordar esa agenda con libertad para revisarlo \u00adtodo.<br \/>\n&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p>Si de inmigraci\u00f3n, salud o educaci\u00f3n solo hablan \u2018distinto\u2019 los ultras, la bomba est\u00e1 servida<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<br \/>\nHoy en d\u00eda, estamos atrapados entre los que callan, los que escupen rabia y los que proh\u00edben debatir. En muchas democracias, como la nuestra, el ciudadano asiste at\u00f3nito a una dial\u00e9ctica perversa y esterilizante entre discursos pol\u00edticamente correctos inservibles y discursos agresivos y demag\u00f3gicos que impugnan los consensos centrales con consignas falaces pero efectistas. La auto\u00adcen\u00adsu\u00adra y la proliferaci\u00f3n de cl\u00e1usulas de exclusi\u00f3n basadas en posibles ofensas a grupos han dejado en manos de la reacci\u00f3n iliberal el ejercicio de una insolencia necesaria para que la deliberaci\u00f3n democr\u00e1tica sea efectiva. Sin esa insolencia (no confundir con el estilo falt\u00f3n), corremos el riesgo de dar la espalda a los hechos.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nMichel Meyer nos explica que la insolencia comenz\u00f3 siendo un gesto contra lo sagrado y qued\u00f3 en manos del loco, el buf\u00f3n y el ni\u00f1o. En la modernidad, la insolencia se transform\u00f3 en la b\u00fasqueda de la verdad debajo de las apariencias, y el intelectual (desde la academia y los medios) asumi\u00f3 el encargo de examinar las costumbres y las opiniones de su \u00e9poca, aplicando el principio de sospecha. Que la izquierda y la derecha moderadas hayan sucumbido a los excesos paralizantes de la correcci\u00f3n pol\u00edtica ha convertido a los ultras en los ventajistas reveladores de varias imposturas institucionalizadas, esas que algunos sectores de poblaci\u00f3n viven como una estafa, lo cual alimenta el resentimiento, que es el combustible del voto a los que prometen la salvaci\u00f3n.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De las palabras a los hechos. A veces, este espacio desaparece y somos engullidos por el vendaval de la acci\u00f3n desatada. 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