ajax-loader-2
Francesc-Marc Álvaro | Vacances indefinides
4639
post-template-default,single,single-post,postid-4639,single-format-standard,mikado-core-2.0.4,mikado1,ajax_fade,page_not_loaded,,mkd-theme-ver-2.1,vertical_menu_enabled, vertical_menu_width_290,smooth_scroll,side_menu_slide_from_right,wpb-js-composer js-comp-ver-6.0.5,vc_responsive

03 ago 2012 Vacances indefinides

Los lectores me preguntan por el tío Baixamar, que los últimos años ha asomado por estas columnas de agosto. No quería explicarlo, porque es un asunto muy privado, pero mi amigo me ha autorizado y aquí lo tienen, sin anestesia: el tío Baixamar también fue víctima de las preferentes que han hecho la pascua a tanta gente. La estafa bancaria ha impactado en un hombre que parecía invencible. Tal como lo oyen. Baixamar está hundido, por dos motivos, que vale más que escuchen con sus palabras: «La pérdida de panoja me jode, claro está, pero todavía me jode más sentirme engañado como un pardillo, yo que pensaba ser tan listo; he quedado como un idiota». Lo dice con mala sombra, está herido en su orgullo de luchador incansable.

La peripecia de las preferentes ha deprimido bastante a Baixamar y sale menos que antes de casa, aunque algunos incondicionales hacemos lo imposible para que esta historia no nos prive de un gran amigo del que siempre aprendemos cosas, además de disfrutar de los platillos marineros que prepara con una precisión de ingeniero y una poesía a caballo de Vinyoli y Pavese. Así pues, este año veo menos al tío Baixamar, aunque, si pasan dos o tres días sin noticias suyas, voy a buscarlo para darle a la sin hueso.

Ayer por la noche, cuando el calor ya aflojaba, tomábamos una cerveza cerca del mar. En esto que pasa una amiga común y se detiene unos minutos. Y entonces nos da la noticia, terrible: «Estoy de vacaciones y serán largas, hoy me han comunicado que en septiembre no hace falta que vuelva, la cosa ya no da para más». Baixamar y un servidor no supimos qué decir. ¿Qué le dices a alguien cuando te explica que se ha quedado sin trabajo? El silencio es mejor que cualquier palabra. Nuestra amiga es una profesional excelente, con larga experiencia y contactos, alguien que genera riqueza, para decirlo como los políticos. Pero «la cosa ya no da para más», expresión que resume de manera magnífica el momento que nos ha tocado vivir.

Baixamar rompe el silencio: «Carajo, esto es como una ruleta rusa diaria: no sabes si la bala te tocará; te levantas y la bala puede matarte o puedes seguir, con la angustia de saber que el juego no se detiene». Nuestra amiga remata: «Sí, es una lotería; pero no quiero amargarme, hay que mirar adelante». Su actitud es admirable, más si tenemos en cuenta que es una mujer de unos cincuenta años para la cual, según los criterios de muchas empresas, no será fácil encontrar un nuevo empleo. Es evidente que, a pesar de las altas cifras del paro, todavía opera una cierta -pequeña- esperanza.

Cada vez hay más gente entre nosotros que en septiembre no sufrirá el síndrome posvacacional, tema que tanto hacía hablar y escribir antes. Ahora sabemos que la ruleta rusa apunta a todo el mundo.

 

Etiquetas: