ajax-loader-2
Francesc-Marc Álvaro | Despatx presidencial
4799
post-template-default,single,single-post,postid-4799,single-format-standard,mikado-core-2.0.4,mikado1,ajax_fade,page_not_loaded,,mkd-theme-ver-2.1,vertical_menu_enabled, vertical_menu_width_290,smooth_scroll,side_menu_slide_from_right,wpb-js-composer js-comp-ver-6.0.5,vc_responsive

10 may 2013 Despatx presidencial

Ha causado una cierta sensación la nueva foto que los encargados de estas cosas han colgado en el perfil oficial que Mariano Rajoy tiene en Facebook y Twitter. Hablamos de una instantánea donde aparece el jefe del Gobierno trabajando en su despacho, escribiendo algo con un bolígrafo. El despacho tiene un aspecto tan austero y funcional que podría ser -por ejemplo- el del comisionado de cementerios de la Diputación de Málaga, el del director de inspecciones sanitarias del Consejo Insular de Mallorca o el del subdelegado de actividades agrícolas del Valle de Albaida. Podría ser, pero hay un detalle que no cuadra con eso: vemos un gran balcón que da a un jardín y por el cual entra mucha luz. En general, las oficinas de las administraciones no tienen estas vistas tan relajantes.

Es obvio que los expertos y asesores en comunicación del presidente español quieren dar un mensaje al público: este hombre trabaja de lo lindo y lo hace en un entorno sin lujos ni decoraciones que sobran, este hombre está por la labor y, por lo tanto, los ciudadanos pueden estar tranquilos, a pesar de las dificultades y desazones. No debe de ser casual del todo que se publique esta imagen del líder del PP pocos días después de que las encuestas del CIS hayan confirmado la poquísima confianza que infunden Rajoy y Rubalcaba. Pero las realidades siempre son mucho más complejas que las imágenes y no se puede descartar el riesgo de sobreactuación, sobre todo cuando hablamos de una figura que nunca ha querido presumir precisamente de estajanovismo.

Me viene a la cabeza un cartel de no sé qué campaña en el cual aparecía José Montilla sentado a su mesa de despacho, casi enterrado por los expedientes, dossiers y carpetas. La mesa era grande pero no se veía ni el color que tenía de tantos papeles como había. La fotografía, en blanco y negro, más que transmitir el concepto de un político trabajador, responsable y abnegado, te provocaba cierta angustia por la cantidad de trabajo que aquel buen hombre debía hacer cuando se marchara el fotógrafo y consiguiera un poco de tiempo y silencio. El exceso de papel era desconcertante.

De todos modos, tampoco hay que sufrir mucho por la foto de Rajoy en Facebook o Twitter. Todo el mundo sabe (excepto Toni Cantó) que los perfiles en las redes sociales de personas importantes o famosas (o encarceladas) no acostumbran a ser gestionados por ellos mismos sino por otro. La prueba de lo que digo es la foto que comentamos: el ordenador del despacho más importante de la Moncloa está apagado, tiene papeles sobre el teclado y parece que no es muy utilizado por el jefe del Gobierno. Aquí impera el bolígrafo. Es como si Rajoy -igual que un escolar detrás del pupitre- estuviera esperando la llegada inminente del correo del zar o el de la canciller Merkel.

Etiquetas: