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Francesc-Marc Álvaro | La repetición imposible
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02 sep 2019 La repetición imposible

Parece –escribo parece y no es– una discrepancia estratégica insalvable, entre un independentismo que quiere aprovechar las protestas contra la sentencia del Supremo para repetir el choque con el Estado de octubre del 2017 y un independentismo que quiere poner el marcador a cero, hacer gradualismo, romper la política de bloques y contemplar nuevas alianzas para la gobernabilidad. En la primera posición están Torra, Puigdemont, JxCat, la CUP y la ANC mientras en la segunda posición están Aragonès, Torrent, Junqueras, ERC, una parte del PDECat y -con matices– Òmnium. A la vez, los partidarios de lo que el president Torra denomina “confrontación democrática” sólo comparten el afán de mantener el proceso dentro del guion anterior al 155, pero no tienen nada más en común; por ejemplo, la entidad que preside Elisenda Paluzie plantea un posible escenario que sería inaplicable por parte del actual Govern, por mucho que los cuperos y otros hablen de “desobediencia institucional”. A la hora de la verdad, el president Torra no podría hacer nada de lo que anuncia el activista Torra. Por cierto, sugerir la investidura de Puigdemont como respuesta al Supremo no es más que llevar la pugna con los republicanos allí donde mandan los que ven traidores por doquier; el gesto agónico prolongado como tacticismo infinito.
 
Este debate, por lo tanto, es una discusión irrelevante aunque ruidosa y cansina, que sólo sirve para que unos y otros calienten motores de cara a las futuras elecciones autonómicas (y generales, en caso de que Pedro Sánchez opte por este camino). La lógica de Puigdemont y JxCat es la de mantener la tensión con Madrid para prolongar el relato (no la realidad) unilateral, y la lógica de Junqueras y ERC es la de construir la versión catalana del Scottish National Party y aprovechar el terreno de juego institucional en todos los niveles. Las protestas contra la sentencia del Tribunal Supremo unirán momentáneamente a todos los sectores, pero serán también un teatro para medir fuerzas. Las bases del independentismo están preparadas para manifestarse masivamente en apoyo de los dirigentes juzgados, pero las condiciones objetivas del movimiento no han mejorado respecto dos años atrás. Por eso habrá manifestaciones importantes pero es imposible la repetición de la DUI, la imitación de un Maidán a la catalana o algo que se le parezca. Esto se sabe en Waterloo, aunque desde allí se emitan mensajes que invitan a crear el momentum.
 

Habrá manifestaciones importantes pero es imposible la repetición de la DUI o la imitación de un Maidán


 
Más allá y más acá del impacto de la sentencia, la herramienta más importante de que dispone hoy el independentismo, el Govern, no funciona: no tiene combustible y necesita pasar urgentemente por el taller. La incierta aprobación de los presupuestos ilumina esta precaria realidad. ERC y JxCat han llegado al cabo de la calle, y sólo hay una salida. La campaña de las futuras elecciones catalanas deberá servir para fijar un diagnóstico claro y veraz sobre lo que ha sucedido, sin miedo a los reproches. Los candidatos que no contribuyan a ello no ganarán.

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