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Francesc-Marc Álvaro | Mandela o Montecristo
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02 dic 2019 Mandela o Montecristo

Sólo hay un factor que puede alterar los planes de los negociadores de ERC con el PSOE y es la suerte judicial de Carles Puigdemont, cuando se sepa finalmente qué ocurre con la demanda de extradición que pesa sobre él y cuando tengamos conocimiento de la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE sobre la inmunidad de Oriol Junqueras, que, si es favorable al líder republicano, abriría la puerta, de rebote, a que el expresident pueda obtener el acta de eurodiputado.
 
¿Por qué el factor Puigdemont puede desbaratar la estrategia que ha dibujado con cuidado Junqueras para los próximos meses y años? Porque el electorado soberanista lo quiere todo, como se manifestó el 26 de mayo del 2019. Recordémoslo: esa jornada, de comicios municipales y europeos, los votantes independentistas repartieron sus apoyos entre las dos grandes opciones del bloque: ERC hizo el mejor resultado en los ayuntamientos, mientras que JxCat (con Puigdemont de cabeza de lista) fue la formación con más sufragios para la Eurocámara. Este voto dual describía la complejidad (y el desconcierto) que late en los sectores sociales que han abrazado el objetivo de la independencia, que pueden asumir a la vez líneas de actuación aparentemente contradictorias, incluso opuestas. Se entendió que el giro estratégico de ERC propone llegar a la meta de otro modo del que se ensayó en octubre del 2017 (este planteamiento ha tenido éxito electoral en las dos últimas generales), pero también había (y hay) ganas de marcar goles a un Estado que, hasta ahora, se ha negado a cualquier diálogo, y eso es lo que encarna Puigdemont desde Waterloo.
 

¿Por qué el factor Puigdemont puede desbaratar la estrategia que ha dibujado Junqueras?

 
Junqueras o Puigdemont. La cárcel y el exilio no han suspendido la competencia entre unos y otros, porque los hechos del otoño de hace dos años provocaron fisuras de desconfianza irreparables. El Govern es la expresión de una cohabitación forzada que no responde a unidad estratégica alguna. Por eso es un Ejecutivo atrapado entre la sobreactuación y las excusas. Así, sobre el tablero de juego de Madrid y de Catalunya, sobrevuelan dos relatos muy diferentes, que articulan la pugna en el interior del independentismo: Mandela versus el conde de Montecristo, Junqueras versus Puigdemont.
 
Está la apuesta de ERC por reforzar –con paciencia– el liderazgo de Junqueras desde la cárcel con vistas al futuro, y también está la apuesta de Puigdemont desde el exilio por buscar un posible retorno que (como el personaje de Alexandre Dumas) le permita devolver el varapalo al Estado y a los que él considera que le traicionaron. Los republicanos tienen la operación Mandela, y los posconvergentes, la operación Conde de Montecristo.
 
Mañana se celebrará el segundo encuentro oficial entre los negociadores de ERC y del PSOE. Las sombras de Mandela y Montecristo estarán presentes ahí, igual que las de Zapatero (ahora más lúcido y valiente que nunca) y Rajoy (a quien algunos consideran más sincero –y eso da risa– hablando de octubre del 2107 que de la Gürtel, Bárcenas y los sobresueldos). Sombras, sí.

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