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Francesc-Marc Álvaro | El ‘Gloria’ i la ignorància
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24 ene El ‘Gloria’ i la ignorància

Somos un país de meteorólogos aficionados. Lo del tiempo apasiona a muchos. Todo catalán lleva dentro un entrenador del Barça, un filólogo y un meteorólogo, sea dicho con permiso de los profesionales del ramo. Con el temporal Gloria , esta manía llega hasta límites inauditos, lo que significa que muchos hablan como si supieran, aunque el asunto reclama mucha ciencia. Pienso en todo esto a raíz de un tuit del colega Toni Vall –no se pierdan su libro sobre la sala Bocaccio–, que se pregunta qué pueden decir los tertulianos sobre el Gloria . Es una buena cuestión que me pilló justamente en el programa de Jordi Basté en RAC1.
 
Sobre el Gloria , los tertulianos no pueden decir nada y lo pueden decir todo. Desde el punto de vista técnico, no deberían decir ni media palabra, porque no saben. Lo mismo ocurre si se habla de incendios, de una epidemia de gripe, de una crisis bancaria, del turismo en Barcelona, de una carga policial, de un suplicatorio en el Parlamento Europeo o de un penalti polémico. Siempre hay un momento –en todas las áreas y noticias– en que no se puede hablar si antes no han aterrizado los expertos. Ellos rompen el muro de la ignorancia. Analizar un temporal es cosa de los especialistas, desde meteorólogos hasta académicos de los ecosistemas. Desde el punto de vista técnico –remarco– la actitud del tertu­liano cuando fluye la información urgente sobre el Gloria debe ser la misma de cualquier día en que la comple­jidad de los datos exige divulgar un saber muy específico: prudencia y sentido común. Ni más ni menos.
 

Los tertulianos no hablan de todo, sino que lo pasan todo por el filtro del debate político

 
Dicho esto, el tertuliano habitual puede hablar del Gloria a partir del momento en que el acontecimiento pasa al terreno de la política más o menos explícita, aunque “la política está en todo”, como escribió Hannah Arendt. Por ejemplo, cuando el foco se pone en la relación de la tormenta con la gestión que de ella hacen los responsables institucionales, y cómo eso conecta con las decisiones de los gobiernos y las políticas sobre los recursos naturales, las infraestructuras, las inversiones, las leyes, etcétera. Llega el turno de los analistas, comentaristas o tertulianos habituales que –se diga o no– siempre practican (mejor o peor) el comentario político, aunque algunos sólo son activistas que emiten mensajes precocinados.
 
Los tertulianos no hablan de todo, como se repite erróneamente. Los tertulianos lo pasan todo –eso sí– por el filtro del debate político. La política, centro de gravedad. La mayoría de las tertulias de radio y televisión son políticas, he ahí su grandeza y su miseria. Y mucha gente las escucha.

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