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Francesc-Marc Álvaro | El bucle y la ANC
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22 jun El bucle y la ANC

El protagonismo de una figura como la de Elisenda Paluzie al frente de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) se explica, sobre todo, por el fracaso de algunas ambiciones políticas. Paluzie militó en ERC, donde formó parte de la corriente que lideraba Uriel Bertran, al lado de personalidades como Hèctor López Bofill, hoy en las filas de Carles Puigdemont. Al lado de activistas sin adscripción, la cúpula de la ANC ha servido de escaparate a algunos náufragos de la lucha partidista que, como Paluzie, han convertido en discurso su experiencia fallida en el interior de los partidos. Una parte de la complicada relación de la ANC con las fuerzas independentistas hoy en el Govern tiene que ver con esta circunstancia personal, aparte del sesgo populista que el procés ha presentado, con más o menos intensidad y crudeza, desde el 2012.
 
Paluzie ha sido reelegida presidenta de la ANC con el 85% de los votos, un resultado que consolida su función como portavoz de los vigilantes de la pureza del procés. Àlex Tort ha explicado en estas páginas que Montse Soler, la candidata bendecida por Joan Canadell, presidente de la Cambra de Comerç de Barcelona, ha pinchado, lo cual pone en evidencia la creciente fragmentación del universo soberanista. Desde su fundación y desde el liderazgo de Carme Forcadell, la ANC ha ejercido una función fiscalizadora y certificadora de la supuesta autenticidad de todas las decisiones políticas. Òmnium Cultural ha jugado de forma diferente, sobre todo porque la inteligencia de la desaparecida Muriel Casals frenó a los que querían imitar a la ANC. Paluzie –como Forcadell ayer– es la guardiana de las esencias del procés por la combinación de dos factores: la capacidad enorme de movilización de la ANC y la actitud sumisa de los partidos independentistas, que intentaban influir sobre la entidad civil, pero que, al final, se doblegaban a los planteamientos que surgían del clima de las calles.
 
La situación creada por la pandemia altera este esquema, modificado ya previamente por la nueva estrategia de ERC. Viviremos –muy probablemente– un septiembre sin grandes manifestaciones independentistas y, por lo tanto, Paluzie sólo tiene un camino: dedicar todos sus esfuerzos a intentar marcar la agenda de ERC y de Puigdemont. En una entrevista en Nació Digital, la presidenta de la ANC afirma que los partidos “han decepcionado a mucha gente”, pasa de puntillas sobre su apoyo a las candidaturas de Primàries, de Jordi Graupera, y anuncia su nueva estrategia: “La ANC sólo apoyará a los partidos políticos que se comprometan con la vía unilateral si se supera el 50% de los votos en las elecciones”. El día de la marmota y retorno a las plebiscitarias.
 
Paluzie quiere convertir los futuros comicios autonómicos en plebiscitarios, como las elecciones del 27 de septiembre del 2015. Aquel día, el soberanismo ganó en escaños, pero perdió el plebiscito; ni Artur Mas, ni Oriol Junqueras, ni la CUP, ni Òmnium, ni la ANC lo reconocieron, sólo Antonio Baños. La guardiana de la ortodoxia unilateralista exige repetir un truco que falló. Y seguir dentro del bucle.

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