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Francesc-Marc Álvaro | Las escaleras del president
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23 may 2021 Las escaleras del president

La vida te dice algo importante cuando el presidente de tu país es mucho más joven que tú: Pere Aragonès nació cuando este cronista cursaba BUP, que era el precedente de la ESO. Aquel noviembre de 1982, hacía poco que Felipe González había llegado a la Moncloa, Jordi Pujol llevaba dos años y medio en la presidencia, Servan-Schreiber triunfaba con El desafío mundial, todavía había cajas de ahorros y el gran Franco Battiato había publicado, hacía un año, La voce del padrone, el LP que nos salvó la vida.
 
Los cargos transforman a las personas que saben estar en su lugar. Por eso el título de Molt Honorable President dará otra fisonomía a este hombre de 38 años que llega a la presidencia en un momento muy delicado, de la sociedad y de las instituciones. Desde los tiempos de Francesc Macià, ser presidente de la Generalitat es algo más que dirigir un gobierno. El cargo emite un presidencialismo que elude el sesgo partidista, siempre que el interesado sepa jugar con ha­bi­lidad. Eso lo notó, incluso, un hombre tan frío como José Montilla: “Las piedras de este Palau obligan”, confesó en un almuerzo con algunos periodistas. Quim Torra es la excepción que confirma la regla.
 

Desde los tiempos de Francesc Macià, es algo más que dirigir un gobierno

 
Aragonès sabe todo esto. Y también sabe que la presidencia es un pedestal donde, para subir, hay que utilizar algunas escaleras de madera que son de otros. La investidura es un préstamo (caro) de escaleras. Si después del trámite alguna escalera cae o alguien la tumba, el president ya está en el pedestal y no es fácil sacarlo de ahí. Aunque el Gabinete formado por ERC y Junts cuenta, en teoría, con los votos de la CUP, es previsible que se produzcan tropiezos y choques que podrían llevar a Aragonès a explorar geometrías variables con los comunes y con el PSC, que hizo un ofrecimiento explícito para sacar adelante grandes políticas de país.
 
Las escaleras que han servido al president Aragonès para subir pueden desaparecer, por una ventolera o una patada. Si se sabe surfear, no tendría que pasar ­nada. Pujol, en 1980, fue investido con el apoyo de ERC y de los centristas de Adolfo Suárez. Y, después, en 1984, ganó por mayoría absoluta.

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