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Francesc-Marc Álvaro | La carne y los huesos
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02 ago 2021 La carne y los huesos

Hay un refrán catalán que habría que obligar a memorizar a cualquier individuo que quiera liderar (un gobierno, una empresa, un club deportivo, una asociación, etcétera): “Quien se come la carne, que roa los huesos”. El saber popular resume muy bien lo que los sabios denominan las servidumbres de la responsabilidad última. El que disfruta de los privilegios del mando debe asumir, por fuerza, las cargas ingratas que eso comporta. El líder que no lo hace corre el riesgo de perder toda autoridad y de estrellarse contra su sombra. La carne y los huesos: la doble cara del liderazgo. Una vieja verdad que hoy olvidan, por ejemplo, algunos cargos públicos que se fotografían sin mascarilla en comilonas privadas, olvidando que la ejemplaridad forma parte de su contrato con los electores. Extraña época en la que hay que recordar cosas básicas.
 
Supongo que el president Aragonès conoce este refrán. Hoy no estará presente en la reunión de la comisión bilateral Generalitat-Estado, en Madrid –nunca lo han estado los presidents–, que debería servir para desencallar muchos asuntos que tienen que ver con la gestión diaria, sobre todo algunos incumplimientos reiterados del Gobierno; en el encuentro de hoy, están en juego varios aspectos relacionados con el bienestar de la gente.
 

ERC y Junts no pueden simular ser como los cuperos, sobre todo los republicanos

 
Aragonès no quiso ir a la conferencia de presidentes autonómicos del viernes en Salamanca –pero ahí sí que le correspondía estar–, con la presencia de Felipe VI; los argumentos de Aragonès para hacer novillos eran parecidos a lo que adujeron el presidente gallego y otros, que acudieron, a pesar de todo. En Palau, decidieron que no harían el esfuerzo de roer los huesos de la foto de grupo con el Monarca, pero hoy van a comerse el bistec (veremos si grande o pequeño) de la comisión bilateral.
 
Gobernar también incluye hacer cosas que no apetecen. Antes y ahora. Si eres un dirigente independentista (dispuesto a hacer política) que tienes en el retrovisor el artículo 155, el discurso del jefe de Estado del 3 de octubre del 2017, la condena del Supremo y la investigación del Tribunal de Cuentas, los huesos que debes roer son muy duros y de un tamaño considerable. Es lo que hay. La CUP, por ejemplo, puede prescindir de los huesos, todavía no ha tenido nunca en las manos ninguna conselleria de la Generalitat; la cruz de esta cara es que los anticapitalistas tampoco tienen al alcance la carne. ERC y Junts no pueden simular ser como los cuperos, sobre todo los republicanos, socios preferentes del PSOE en Madrid.
 
Que la conferencia de presidentes autonómicos haya tenido poca sustancia ejecutiva (y haya sido un desfile de monólogos) no maquilla el error estratégico de Aragonès de saltársela. Porque los gestos de un gobernante han de ser fácilmente comprendidos, no solo por su parroquia, sino por la mayoría. Y creo que muchos catalanes no han acabado de ver los beneficios de dejar vacía la silla en estos momentos.

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