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Francesc-Marc Álvaro | Sin videojuego
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19 sep 2021 Sin videojuego

Ha llovido como el último día del mundo. La fuerza del agua sobre los tejados y las azoteas lo ha despertado repentinamente. Repicaba el planeta. Es esa hora en que todo es tan oscuro que la alborada no pasa de ser la promesa de un amigo tramposo en la mesa del póquer. La madrugada y la lluvia lo han puesto de cara a la nada, ante el espejo empañado de la pérdida, observando el negro del cielo como el astrónomo loco de una civilización aún en la cola de los dioses. Entonces, ha entendido que lo había perdido todo, y ha dado una bocanada de vacío con la misma ansia con que se tomaría un malta de 20 años. La lluvia ha encendido las alarmas de la desazón y ha apagado los interruptores del desconcierto. Ha recordado al hijo que nunca tuvo y lo ha visto atrapado por un videojuego de eterna duración. Ha envidiado al hijo que nunca conocerá.
 
En una habitación de la memoria futura, ve a su no hijo jugando al Fortnite, a caballo entre la pasión y la abulia, arrastrado por las horas y el desfibramiento que se vuelve placentero. Ahora, mientras escucha la lluvia, anhela una pantalla para imitar al adolescente en caída libre. Abre la nevera y bebe agua. ¿Dónde fue el camino de la aventura? Su no hijo tiene el rostro de un avatar. Quiere hablar con él pero no lo escucha, hay una campana de cristal a su alrededor. Una luz se enciende en un piso del bloque de enfrente, alguien que se ha levantado, también a causa de la lluvia, o por una pesadilla, o porque ha querido rezar antes de que llegue la mañana con su demagogia. Alguien que puede ser él mismo, en un mundo paralelo, donde sus preguntas son las respuestas de otros, y viceversa.
 

En una habitación de la memoria futura, ve a su no hijo jugando al ‘Fortnite’

 
La ventana a la oscuridad es la pantalla. El videojuego más antiguo. Adicto al Fortnite de su bosque oscuro, quiere ganar la batalla contra las sombras del otro que debía ser, de los otros que todavía podría ser. Porque ha perdido –constata– quizás ha ganado.

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