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Francesc-Marc Álvaro | Política adolescent
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23 sep Política adolescent

El conseller de Territori i Sostenibilitat, Santi Vila, está considerado un valor en alza de la política convergente. Llegó al Govern Mas con la aureola de alcalde exitoso y, en Figueres, todo el mundo reconoce que hizo buen trabajo y fue muy hábil tratando con los adversarios. Ahora, desde la política nacional, no disimula que tiene ganas de marcar perfil y que no tiene manías a la hora de pronunciarse sobre asuntos que son competencia de otros departamentos, una actitud que irrita a sus compañeros de Gabinete, muchos de ellos con más experiencia y galones. Con motivo de la última Diada, Vila dio un paso más en su tentativa de hacer -digamos- un discurso político original y declaró: «Debemos erradicar los planteamientos adolescentes para conseguir la independencia». Lástima que lo dijera después de que Mas anunciara su calendario para el proceso. ¿Ayudaban mucho al president las palabras de Vila?

La actitud adolescente nunca es buena en política, en eso el conseller tiene toda la razón. Pero, en la batalla política, hay que tener también sentido de la oportunidad y, sobre todo, hay que evitar que lo que dices o haces acabe siendo un gol en propia puerta. No se puede quedar bien con todo el mundo y, si lo pretendes, te puedes fundir en la nada. La lista de consellers que aspiraban a todo y no tienen ni una nota a pie de página es larga. Un ejemplo al azar: ¿quién se acuerda hoy de Pujals? Fue uno de los más sólidos aspirantes a suceder a Pujol, pero no supo administrar su ambición. Vila, que es historiador y tiene la cabeza muy bien amueblada, haría bien en repasar ciertos episodios.

Servidor pensaba en todas estas cosas el pasado viernes montado en el tren que, en teoría, debía llevarme de casa hasta Barcelona. Nuevamente, mi vida y la de miles de personas quedaban paradas gracias a los retrasos de Renfe. Pensaba especialmente en la buena relación que Vila dice tener con la ministra Pastor. Pensaba en la distancia entre las dulces palabras y la dura realidad de un país tratado como una colonia. Pensaba en que, el pasado junio, Vila afirmaba triunfalista que el nuevo contrato programa 2013-2015 firmado entre Renfe y la Generalitat serviría para mejorar «la seguridad, cuestiones de equipamiento y se incorporarán 17 trenes nuevos de cercanías». Tardé una hora y media en llegar al trabajo y después supe que, además de otros problemas, dos trenes habían chocado en Sants.

Repito: Vila tiene razón. Los planteamientos adolescentes son nefastos para hacer política. Sobre todo -añado- si los hace quien tiene la responsabilidad institucional de velar por cosas que afectan a la gente. Recuerden que hay tres constantes de la psicología adolescente: pensar que eres el centro del mundo, pretender reinventar la historia desde cero y tener la enorme ingenuidad de creer que a ti -que eres el mejor- no te engañarán.

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