ajax-loader-2
Francesc-Marc Álvaro | La via de Bauzá
4858
post-template-default,single,single-post,postid-4858,single-format-standard,mikado-core-2.0.4,ajax_fade,page_not_loaded,,mkd-theme-ver-2.1,vertical_menu_enabled, vertical_menu_width_290,smooth_scroll,side_menu_slide_from_right,wpb-js-composer js-comp-ver-6.0.5,vc_responsive

30 sep La via de Bauzá

Tengo memoria, una capacidad peligrosa en estos tiempos. Cuando oigo hablar tanto de terceras vías entre una España cada vez más centralista (la que tenemos) y una Catalunya independiente me viene a la cabeza el Partido Reformista Democrático que, impulsado por Miquel Roca, intentó vender una tercera vía en las generales de 1986. Nadie creyó en la propuesta y el fracaso fue estrepitoso. En cambio, CiU, formación impulsora y aliada del invento, consiguió 18 escaños, un éxito paradójico que confirmó que sólo entre los catalanes interesaba entonces “otra forma de hacer España». La Operación Roca contaba con figuras importantes de Madrid, como Antonio Garrigues Walker y Florentino Pérez, que fue el secretario general de aquellas efímeras siglas. Durante la campaña, TVE siempre sacaba a Roca hablando en catalán, aunque hacía muchas intervenciones también en castellano por razones obvias. No hay casualidades. ¿Un catalán presidente del Gobierno? Imposible, dirían González, Guerra y Belloch.

El PRD consiguió poco más de 194.000 votos, una parte de los cuales venían de los electorados de Unió Mallorquina, Convergencia Canaria y Partido Riojano Progresista, formaciones incluidas en el proyecto. Coalición Galega, asociada a la operación desde fuera como CiU, consiguió un diputado. Aquella aventura certificó que España es una sociedad limitada y gestionada por el PP y el PSOE. Este fue el primer y último intento de catalanizar España desde la muerte de Franco, bajo la dirección y la autoridad de un padre de la Constitución. Aguirre no mencionó el caso en su reciente lección a los indígenas.

Los fracasos de las terceras vías son, como dijo el president Mas, muy evidentes. Lo sabemos los catalanes y lo saben otros ciudadanos. Ayer, Palma de Mallorca fue el escenario de una gran manifestación de rechazo a la política extremista de la primera y única vía del PP, la que en las Baleares encarna (sin desautorización de Rajoy) José Ramón Bauzá, un presidente que incluso tiene en contra alcaldes y concejales populares. Ellos tampoco entienden, igual que una gran mayoría de la sociedad balear, porque el Govern de les Illes quiere cambiar el modelo que ha funcionado perfectamente durante décadas, implantado por anteriores ejecutivos del PP.

El decreto de trilingüismo que Bauzá quiere imponer a mallorquines, menorquines e ibicencos es el ejemplo más claro del modelo de España que el PP ha proyectado. El objetivo real –como han denunciado docentes y padres- no es promover el inglés sino convertir el catalán en una lengua irrelevante en las aulas. No se trata de una manía de Bauzá sino de un plan coherente con la imposición del castellano como lengua vehicular de la enseñanza en toda España, que Wert saca adelante por encargo de Rajoy y con el concurso del populismo de UPyD. ¿Quién quiere vivir en este edificio?

Etiquetas: