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Francesc-Marc Álvaro | El objetivo más importante
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13 oct El objetivo más importante

Y después de las manifestaciones qué? Es la pregunta. Las manifestaciones contra la sentencia del juicio a los líderes del proceso catalán –multitudinarias y relevantes– no durarán siempre. Aunque consigan varios días de eco informativo y atención internacional, se terminarán. La Catalunya independentista está enfadada pero no está viviendo un clima preinsurreccional. No habrá nada parecido al momentum que mencionaba Torra, si no es que ocurre algo imprevisto. Siempre hay que dejar una puerta abierta a factores inesperados, como sería que se repitiera la represión policial sobre personas indefensas y pacíficas. El Gobierno en funciones de Sánchez no quiere caer en este error, sobre todo cuando ciertos discursos de gente uniformada provocan inquietud. ¿Le conviene a Madrid verter gasolina al fuego? No. Otra cosa son las fantasías de determinados sectores que viven del erario y se otorgan protagonismo cuando se habla de banderas. Esperemos que el Gobierno controle bien al Estado. Igual que ERC y JxCat no pueden dejar las calles en manos de cualquiera.
 
La sentencia representa un punto y aparte, se quiera o no. No un punto final. Una vez el Supremo se haya pronunciado oficialmente, el reto de los dirigentes del independentismo se concreta en una misión: encontrar, fijar y anunciar el nuevo centro de gravedad de la política soberanista para los próximos años. Ni más ni menos. Lo más urgente será gestionar el impacto de las penas dictadas, participar en los comicios del 10 de noviembre, y combinar protestas y acción institucional sin poner las instituciones a los pies de los caballos. Todo eso exige decisiones inminentes, pero no será lo más importante. Repito: el objetivo primordial es acertar en la definición del nuevo centro de gravedad del independentismo político, del cual se derivará todo el resto: proyecto, estrategia, discurso, pactos y liderazgos.
 

Lo primordial es acertar en la definición del nuevo centro de gravedad del independentismo


 
El centro de gravedad de la política independentista entre el 2012 y el 2017 fue conseguir un referéndum, primero pactado y después, unilateral. Mientras sucedía eso, el centro de gravedad del Gobierno español con respecto a Catalunya era transferir la responsabilidad del conflicto a fiscales y jueces. ¿Cambiará el enfoque de Madrid? La respuesta la tendrá el Gabinete que salga de las generales de noviembre, y todo dependerá de la política de alianzas del PSOE. Junqueras y ERC han dado pistas sobre qué centro de gravedad quieren para la política independentista: ampliación del apoyo social, abandono de la política de bloques, e implementar la acción institucional, sobre todo en la dimensión social y económica. El mundo posconvergente, Puigdemont y Torra no se preguntan sobre el centro de gravedad, porque eso intensificaría la discordia interna; por eso aparcan el asunto y se centran en los mensajes antirrepresivos mientras están pendientes de las oscilaciones de Waterloo.
 
El independentismo deberá reescribir su promesa. El 10-N servirá también para saber qué figuras tienen más apoyo para hacerlo.

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