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Francesc-Marc Álvaro | Vivir en la verdad
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18 oct Vivir en la verdad

Los que redactan los discursos del president Quim Torra eligieron muy mal ayer la cita. Además de anunciar un nuevo referéndum durante esta legislatura, el máximo mandatario de Catalunya citó a Václav Havel, el escritor disidente checo que lideró la oposición contra la dictadura comunista y se convirtió en el primer presidente de la democracia: “Havel defendía que hay que vivir en la verdad, en tanto que acto de resistencia, de rebelión contra cuya mentira el mismo poder totalitario es prisionero”. Havel, además de un líder indiscutido y carismático, fue un gigante político, un referente europeo cuya autoridad moral se mantuvo hasta el final de su vida. Torra remató su discurso tratando de buscar inspiración en una figura que, a diferencia de él, siempre supo estar en su lugar: “Yo quiero vivir así, no quiero engañar a nadie, no lo he hecho hasta ahora y no lo pienso hacer: yo creo que en esta Cámara debemos decir siempre la verdad, es nuestra obligación, es nuestro deber y responsabilidad y es lo que espera la ciudadanía de nosotros. El día que no pueda vivir en la verdad se lo diré”.
 
¿Vivir en la verdad? Los consellers del Govern, tanto los de JxCat como los de ERC, desconocían que el president iba a prometer un nuevo referéndum desde la tribuna. Sus rostros atónitos son la estampa más elocuente de la soledad agónica y triste que rodea hoy al hombre que eligió Carles Puigdemont como sustituto. El republicano Sergi Sabrià no escondió su irritación por esta “jugada maestra”.
 

A diferencia de Torra, Havel, líder indiscutido y carismático, siempre supo estar en su lugar


 
¿Vivir en la verdad? Las últimas horas han puesto en evidencia el colapso del Ejecutivo catalán, focalizado en las dificultades para aguantar la presión que rodea la gestión de los Mossos d’Esquadra, con un conseller de Interior que no cuenta con la confianza de Torra y que es cuestionado públicamente por dirigentes de ERC –sus socios– y por algunas voces del mismo espacio posconvergente, que finalmente mandó cerrar filas para frenar el ridículo. El Govern es hoy el corral de la Pacheca, a pesar de los constantes esfuerzos de Pere Aragonès para que todo parezca normal.
 
¿Vivir en la verdad? Torra –que antepone quedar bien como activista a su responsabilidad en Palau– se negó a comparecer ante los medios hasta que, tras la intervención del presidente Pedro Sánchez, improvisó tarde y mal unas palabras que, en plena madrugada, no transmitieron lo que la ciudadanía espera en unas horas tan complicadas. La erosión del cargo presidencial es imparable y costará de reconstruir.
 
¿Vivir en la verdad? Los posconvergentes se cabrean mucho cuando se sugiere que son imprescindibles nuevas elecciones en Catalunya para acabar con el desgobierno, y aseguran que no hay para tanto. Pero la verdad –reconocida en privado– es que sin impulso, sin proyecto y sin cohesión, el Govern Torra no puede enfrentar ninguno de los problemas del país, con lo que degrada –sin querer– la idea misma del autogobierno.
 
Havel, citando al filósofo Patocka, escribió que “lo más estimulante de la responsabilidad es que la llevamos con nosotros por todas partes”. Esto, desgraciadamente, no lo recordó ayer Torra.

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