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Francesc-Marc Álvaro | Laura Borràs: la amazona incandescente
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06 feb 2021 Laura Borràs: la amazona incandescente

Habría podido titular también este perfil “La heroína de Instagram”, o “Espuma incesante”. Cualquiera de estos títulos serviría para resumir la personalidad intensa de la número dos de la lista de Junts por detrás de Puigdemont y presidenciable efectiva. Y es casi seguro que ninguno de los títulos será del gusto de los fans de Laura Borràs, muy susceptibles. Porque esta candidata, además de simpatizantes y votantes, tiene fans. Estamos ante una figura que, en términos escénicos, lo da todo, de manera incansable. Con discursos vibrantes, conecta con la gente al estilo de las divas de otros tiempos. No cuesta imaginársela en un teatro de finales del XIX, cantando una ópera romántica mientras el público se siente trastornado hasta la médula.

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Catalan separatist leader Pere Aragones gestures during a Catalan Left Republican party (ERC) meeting, as the political campaign for the February 14th election begins, in Badalona, near Barcelona, Spain, January 29, 2021. REUTERS/Nacho Doce
Vemos una candidata tenaz (cuando se propone algo, no se detiene, dicen amigos y enemigos) que sintetiza tres factores que se imponen en la política actual: el primado de las emociones, el uso ávido de las redes sociales, y una tendencia a la simplificación del mensaje. Ella –hija de un médico con vinculaciones con el PSUC– encarna un independentismo que pretende exhibir una actitud resistente pero que –a la hora de la verdad– es compatible con aceptar el campo de juego autonómico. ¿Y cuál es su ideario? Una vez nos ha dicho que es independentista, no es fácil averiguar cuál es su ideología, cuesta ubicarla en las coordenadas derecha-izquierda, aunque el programa de Junts parece redactado para atraer a un público que podría ir de la democracia cristiana al anticapitalismo. Borràs afirma que su partido no se parece a nada de lo conocido.
 

En Madrid aprovecha el altavoz y se consolida como icono de JxCat, marcando todas las distancias que puede con ERC

 
En un libro reciente, la candidata que aspira a revalidar los buenos resultados de Puigdemont asegura ser “hija del 1 de octubre”. Cada uno escribe su historia como quiere, y más una especialista en teoría literaria. Pero quizá no es exacto situar el origen de su carrera política en los días convulsos del otoño del 2017, sobre todo porque no es ningún secreto que fue fichada por Artur Mas y Ferran Mascarell en enero del 2013 para dirigir la Institució de les Lletres Catalanes (ILC), cargo de confianza política. La propia interesada narra este periodo como una etapa de perfil técnico, pero eso tuvo lugar en un contexto muy determinado: el líder de CiU y president mantenía abierta una ofensiva para atraer caras nuevas a la Casa Gran del Catalanisme. La irrupción estelar de Borràs entre los convergentes se había producido unos meses antes, durante un acto de la Fundación CatDem en el Palau Robert, donde pronunció un discurso muy celebrado por todos, también por Mas.
 
No obstante, Borràs no se reconoce en el legado convergente. Tiene motivos: va por libre hasta que, una vez elegida diputada en las elecciones de diciembre del 2017 (Puigdemont le pidió que fuera en su candidatura), hace corro con Josep Costa, Francesc de Dalmases y Quim Torra, un grupo de independientes que se autobautiza como War Room, y que acabará siendo el núcleo de confianza del president “en custodia”. Más que puigdemontista, Borràs es torrista, y no solo porque se convierte en la consellera de Cultura del 131.º president, sino por el hecho de compartir las opiniones y prioridades de su mentor. ¿Qué es el torrismo? Una rama pequeña pero muy visible de la mutación soberanista convergente que se mezcla con elementos provenientes del independentismo purista que metía ruido –años atrás– dentro de ERC y otras organizaciones. El torrismo interpreta cada momento en clave de renuncia o de choque. La sombra del populismo no es un riesgo solo de la CUP.
 
El candidato de VOX a la Presidencia de la Generalitat de Catalunya, Ignacio Garriga, interviene durante un Encuentro Digital de Europa Press, en Barcelona, Catalunya (España), a 21 de enero de 2021. Garriga se pronunciará al respecto del intento de cambio de fecha de las elecciones de Cataluña por parte del presidente en funciones de la Generalitat de Cataluña, Pere Aragonès, quien solicitó posponerlas del 14 de febrero al 30 de mayo. Como respuesta a su petición, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) suspendió el pasado martes, de forma provisional, el decreto de la Generalitat que dejó sin efecto la celebración de las elecciones autonómicas previstas para el 14 de febrero.
 
Cuando le piden que vaya en segundo lugar detrás de Jordi Sànchez –preso en Lledoners– en las generales, Borràs acepta, aunque lamenta tener que dejar su departamento. En Madrid, aprovecha el altavoz y se consolida como icono de Junts, marcando todas las distancias que puede con ERC. Mientras, defiende su inocencia en la causa penal que tiene abierta en el Supremo por presuntos delitos durante su gestión en la ILC, ex­tremo que puede condicionar su futuro. Su nombre estaba sobre la mesa para retornar al Govern como titular de Cultura y portavoz cuando Torra hizo el recambio de consellers de septiembre del año pasado.
 
Borràs tiene sentido de la oportunidad y, cuando llega la hora, proclama que se presentará a las primarias de Junts, que gana de calle contra Calvet, que tenía el apoyo de los presos. El talante incandescente de esta amazona del procés recibe el aval de las bases, que esperan el momentum unilateral. Puigdemont habría querido a otro candidato (el conseller Puigneró), pero ahora confía en que la poesía fabricará votos.

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